NOTA: Este sitio no aprueba de las siguientes citas de publicaciones de la Watchtower. Simplemente se presentan para mostrar lo que la Watchtower enseña en cuanto al tema.

El Ser Violada Puede Ser Fornicación

La Watchtower enseña que una persona que ha sido violada puede ser considerada como alguien que cometió fornicación si no gritaron e hicieron todo lo posible por resistirse, basándose en un solo texto de Deuteronomio. La gran mayoría de los artículos en cuanto a la violación expresan el pensamiento de que si una mujer no hace lo suficiente por resistir, que ha cometido fornicación y que pierde su buena relación con Dios. En años recientes, esta actitud ha sido rebajada pero persiste.

La opinión de la Watchtower de las mujeres y la violación en los siguientes artículos es terriblemente perturbador, en particular las partes en negrita. Un lector no puede sino preguntarse qué tipo de personas escribieron estos artículos, y la culpa innecesaria que le ha traído a las víctimas testigos de violación.

Esta actitud se inculca desde temprana edad. En la versión en la internet de Mi Libro de Historias Bíblicas, en la historia 20 (11 de abril del 2018), después de hablar de la violación de Dina, se hace la siguiente pregunta: "¿Por qué fue Dina hasta cierto grado responsable de perder su virginidad?" ¿¡¿Qué mente enferma le diría a una víctima de una violación que fueron responsables de haber "perdido su virginidad", y mucho menos incluír tal insinuación en una historia para niños?!?

La culpa de una violación es enteramente del violador, y los comentarios de la Watchtower de que la víctima tiene parte de la culpa ayuda a los violadores a justificar su crimen.



Atalaya 15 de marzo de 1964 págs. 190-191 Preguntas de los lectores

Según la Biblia en Deuteronomio 22:23-27, una muchacha israelita que estuviera comprometida y fuera amenazada con violación tenía que gritar. ¿Cuál es la posición de una mujer cristiana hoy día si se enfrenta a una situación similar? ¿Debe ella gritar aun si el atacante amenaza su vida con un arma?-M. U., EE. UU.
Según la ley de Dios una muchacha israelita estaba bajo obligación de gritar: "En caso de que hubiera una muchacha virgen comprometida con un hombre y un hombre la ha encontrado en la ciudad y se ha acostado con ella, ustedes también deben sacar a los dos a la puerta de esa ciudad y lapidarlos con piedras, y ellos tienen que morir, la muchacha por razón de que no gritó en la ciudad, y el hombre por razón de humillar a la esposa de su semejante." No obstante, si el ataque ocurriera en un campo y la mujer gritara y así tratara de escaparse de su atacante, no se le había de apedrear, puesto que ella había sido vencida por fuerza y no hubo quien la rescatara.-Deu. 22:23-27.
¿Pero supóngase que el hombre tuviera un arma y amenazara con matar a la muchacha si ella no se acostara con él? Estos textos no debilitan el argumento ni alteran la situación citando alguna circunstancia que justificara el que ella no gritara. Dice claramente que debe gritar; por lo tanto, oponerse al ataque sin importar las circunstancias. Si se le venciera y quizás se le hiciera caer inconsciente por un golpe y se le violara antes de que viniera ayuda en contestación a sus gritos, no se le podría considerar con responsabilidad de culpa a ella. El pensamiento de los textos es, aparentemente, que los gritos de la muchacha, al atraer la atención de los vecinos, asustarían a su asaltante y la salvarían, aunque él amenazara su vida por no ceder calladamente a sus ansias y deseos apasionados.
Estos precedentes bíblicos se pueden aplicar a los cristianos, quienes están bajo el mandato: "Huyan de la fornicación." (1 Cor. 6:18) Así, si una mujer cristiana no grita y no hace todo esfuerzo por escapar, se le consideraría como quien consintió en la violación. La cristiana que desea mantenerse limpia y obedecer los mandamientos de Dios, pues, si se enfrenta a esta situación hoy día, tiene que ser valerosa y hacer lo que sugieren las Escrituras y gritar. En realidad este consejo es para bien de ella; pues, si se sometiera a los deseos apasionados del hombre, no solo estaría consintiendo a la fornicación o el adulterio, sino que sería plagada por la vergüenza. Habría vergüenza, no solo por lo repugnante de la experiencia, sino también por haber sido obligada por amenaza a quebrantar la ley de Dios teniendo contacto sexual con alguien que no era un compañero legal de matrimonio. No solo eso, sino que ella pudiera llegar a ser una madre no casada, o pudiese contraer una terrible enfermedad de su atacante de moral degenerada.
Es cierto que la mujer se enfrenta a la posibilidad de que su atacante ejecute su amenaza; pero, de todos modos, ¿qué garantía tiene ella de que un criminal desesperado como ése no la mataría después de satisfacer su pasión? De hecho, tal hombre, quizás ya buscado por la ley, más probablemente la mataría después del ataque, puesto que entonces ella habría tenido mayor oportunidad de identificarlo y por lo tanto estaría en mejor posición para suministrar una descripción de él a las autoridades. En ese caso, el seguir el consejo bíblico de gritar pudiera muy bien salvar la vida de la mujer al atraer atención y hacer que el atacante huyera al principio, en vez de hacer que él pensara que debería librarse de su víctima por temor de ser identificado más tarde.
En la mayoría de los casos, sin duda el asunto es uno de no dejarse intimidar por una amenaza falsa del asaltador, pues los gritos de la muchacha pudieran resultar en su arresto por intento de violación. También, si él ejecutara su amenaza y cometiera asesinato, se enfrentaría a la probabilidad de ser detenido y convicto por este delito de mayor seriedad. Por supuesto, hay la posibilidad de que, en vez de huir inmediatamente, el atacante golpee a su víctima o le inflija una herida superficial para acallar los gritos, pero ¿no sería insignificante el aguantar ese castigo físico en comparación con la deshonra y vergüenza de ceder a un hombre inmoral?
La mujer cristiana tiene el derecho de pelear a muerte por su virginidad o fidelidad matrimonial. En cuanto a cuál sea la mejor manera de defenderse contra cualquiera que quisiera violarla depende de su valor y rápido pensar. Por lo menos, como se ha mencionado, ella debería primero tratar de asustar al que intenta la violación por medio de gritar y hacer del asunto el espectáculo más ruidoso y alborotoso que pueda, para atraer cualquier ayuda conveniente. Si esto no da resultado, tiene derecho a defender su virtud por los medios que pueda.
La condición de esta generación en lo moral verdaderamente se ha hundido hasta un punto sin precedente, tal como lo predijo la profecía para estos últimos días. El hecho de que tan solamente en los Estados Unidos de Norteamérica violan a más de 15,000 mujeres cada año, aproximadamente una cada media hora, muestra eso con énfasis. También sirve de advertencia a las mujeres, de modo que ellas deben ejercer cuidado para evitar situaciones peligrosas. Puesto que casi siempre se ataca a las mujeres cuando éstas están solas, deben hacer arreglos para llevar compañía consigo, especialmente cuando salen de noche. Y en lugares donde se considera que hay peligro para la mujer aun durante las horas del día, las mujeres no deben salir solas, sino llevar consigo compañía. La Palabra de Dios dice: "Si alguien pudiese vencer a uno solo, dos juntos pudieran hacerle frente. Y una cuerda de tres hilos no se puede partir en dos de prisa." (Ecl. 4:12) El que una cristiana persista en salir sola en una ciudad o localidad en que frecuentemente se ataca a las mujeres es invitar dificultades y poner en peligro innecesariamente la vida. Es ejercer sabiduría el pensar en lo que pudiera pasar en cierta situación y entonces tomar las precauciones necesarias. La persona sabia prevé el peligro y da pasos para evitarlo. "El sagaz considera sus pasos."-Pro. 14:15.



Atalaya 1 de agosto de 1964 pág. 478 ¿Recuerda Usted?
¿Qué debería hacer una mujer que fuera amenazada con violación, y hasta qué grado debe resistir?
Debe gritar y resistir aunque su vida esté amenazada.


Atalaya 15 de octubre de 1968 págs. 635-636 Cómo ve el cristiano la defensa propia

INTENTO DE VIOLACION
Si usted es una mujer cristiana, ¿qué debería hacer si, a pesar de toda precaución, usted es atacada por un violador? Si usted no puede disuadirlo por medio de razonamiento, ni invocando el nombre de Jehová, entonces ¿qué? Como cristiana usted está bajo obligación de resistir. Esta resistencia incluye el gritar y crear toda la conmoción posible para tratar de ahuyentar al atacante y atraer ayuda. Si el ataque continúa y usted no puede librarse para huir, entonces usted estaría justificada aun para infligir daño a su asaltante si fuera necesario. El resistir es imperativo, porque el violador va en pos, no simplemente de dinero, sino de su virtud. Aquí está envuelta la cuestión de integridad a las leyes de Jehová. Por eso de ninguna manera sería apropiado el someterse tranquilamente a la violación, ya que eso sería acceder a fornicación.-1 Tes. 4:3.
El principio es semejante al que está anotado en el capítulo 22 de Deuteronomio. Allí dice: "En caso de que hubiese una muchacha virgen comprometida con un hombre, y un hombre realmente la hallare en la ciudad y se acostare con ella, entonces tienen ustedes que sacar a ambos a la puerta de aquella ciudad y lapidarlos con piedras, y tienen que morir." ¿Por qué habría de morir la muchacha bajo aquel pacto de la Ley? Continúa el texto: "La muchacha por razón de que no gritó en la ciudad." Si no se esforzaba por gritar, se consideraba que ella había accedido a la fornicación. Pero si la mujer gritaba y resistía y no obstante era vencida, entonces no era culpable de complicidad: "La muchacha . . . gritó, pero no hubo quien la socorriese."-Deu. 22:23-27.
¿Sería diferente la situación si el hombre tuviera un arma y amenazara matarla a usted si no se sometiera? No, las Escrituras claramente expresan que los cristianos están bajo la obligación de 'huir de la fornicación.' (1 Cor. 6:18) Es verdad que usted se enfrenta a la posibilidad de morir en este caso. Pero no tiene garantía de que si se somete mansamente su asaltante no la matará de todos modos para evitar que lo identifique.
Las mujeres cristianas son prudentes si hacen cuanto pueden para evitar el hacerse blancos de violadores. Ya que usted sabe que la moralidad de esta generación está degenerando cada día más, tome toda precaución. En zonas inseguras evite el viajar sola después del anochecer. Como dice Eclesiastés 4:12: "Si alguien pudiese sobreponerse a uno solo, dos juntos pudieran mantenerse firmes contra él. Y una cuerda triple no se puede romper en dos pronto." También considere la manera en que viste. Si una mujer adopta las modas provocativas y sugestivas de vestir tan predominantes ahora, indica que es una mujer de moralidad relajada, y al hacerlo puede invitar la dificultad.
No obstante, a pesar de todas las precauciones y resistencia, puede ser que uno o más asaltantes se apoderen de una mujer cristiana y la violen. Esto ha sucedido en tiempos recientes en el país de Malawi. Muchas mujeres cristianas fueron violadas por chusmas de varones malignos y animales, principalmente jóvenes. Esto vino como persecución; debido a que rehusaron firmemente participar en actividades políticas que las harían transigir en su integridad a Jehová, fueron atacadas. A pesar de su defensa, y la defensa de esposos y otros hermanos cristianos, todos fueron vencidos por la cantidad numerosa de sus atacantes. No obstante, al resistir aun bajo tales circunstancias los hombres y las mujeres cristianos muestran su posición en el asunto.


Atalaya 15 de mayo de 1969 pág. 317 ¿Recuerda usted?
¿Por qué debe una mujer cristiana resistir hasta la muerte un intento de violación?
Porque es un intento que envuelve su virtud, y el acceder es acceder a fornicación. Tiene que ver con integridad a las leyes de Jehová.-Pág. 635.


¡Despertad! 22 de septiembre de 1970 pág. 29 Observando el mundo
Minifaldas incitan violaciones
Un estudio de 63 ciudades de los Estados Unidos descubrió que el 91 por ciento de los policías creen que las mujeres que usan minifaldas "tienen mayores probabilidades de ser víctimas de violaciones" u otros crímenes sexuales. En el Canadá, la Sociedad de Seguridad de Ontario advirtió que las muchachas que usan ropa reveladora se arriesgan a ser víctimas de ataques sexuales. En 1964, cuando comenzaron a hacerse populares las faldas cortas en Toronto, la policía registró casos de 63 violaciones de mujeres. En todo 1969 hubo 1.170, y en menos de seis meses de 1970 ha habido 1.240.


Atalaya 15 de agosto de 1971 pág. 484 Cuando tenga ganas de gritar
Pero, ¿hay ocasiones en que esté justificado el gritar? Sí. Por ejemplo, cuando su vida esté amenazada o cuando trate de rechazar a un atacante. Bajo la ley de Dios dada al Israel de la antigüedad una virgen comprometida que fuera amenazada con ser violada hasta estaba bajo la obligación de gritar. Pero éstas son circunstancias excepcionales y no representan el que uno pierda el gobierno de sí mismo.-Deu. 22:23-27.


¡Despertad! 8 de enero de 1972 pág. 30 Observando el mundo
Frecuentemente las violaciones son provocadas
Según el Dr. Menachem Amir en su libro Patterns in Forcible Rape, el delito de violación frecuentemente es provocado por las víctimas. Después de examinar 646 casos de violación encontró que en el 19 por ciento de ellos la víctima o concordó por adelantado en tener relaciones sexuales o no resistió fuertemente cuando se le hizo la sugerencia. En el 87 por ciento de los casos el atacante usó de tentación y coacción verbal más bien que de fuerza física. El Dr. Amir hizo notar que el 20 por ciento de las víctimas tenían registros policíacos por cosas tales como faltas contra la moral pública, borrachera o prostitución. Otro 20 por ciento tenía reputación de inmoralidad sexual en el vecindario.


¡Despertad! 8 de octubre de 1973 págs. 15-17 Protéjase del crimen
El modo de vestirse también puede contribuir a la violación. Con respecto a las mujeres que son violadas en una ciudad grande, dice un detective: "Si me lo preguntan, ellas lo estaban induciendo. Usan esas blusas transparentes y esas faldas minúsculas." Una azafata de una línea aérea que tiene un apartamiento en la ciudad de Nueva York dio a entender que la indumentaria contribuye al asalto cuando dijo: "Una ni siquiera puede usar 'hot pants' aquí, porque los hombres tratan de violarla." Una apariencia modesta es lo que corresponde a una dama; en el actual mundo enloquecido por el sexo también es lo "prudente."
Muchos creen que lo más prudente es dar al ladrón lo que pide. [...] Esto no significa que una mujer se debe rendir a un asalto sexual. En ese caso, su virginidad o virtud y limpieza corporal están de por medio. ¿Qué es lo que puede hacer si es atacada?
Un artículo del Star de Toronto cita la siguiente declaración del jefe de policía, diputado Bernard Simmonds: "Si una mujer es atacada mientras camina por la calle, lo mejor que puede hacer es gritar fuertemente por ayuda."
Sí, ¡gritar! Este es un consejo prudente y se yergue en contraste con el creciente número de los que animan a las mujeres a dejarse violar pasivamente, o regatear con los violadores por sus vidas. Pero, si una mujer permite que un hombre la viole, ¿cómo sabe que él no la va a matar después?
Es interesante el hecho de que en la ley de Dios para Israel la primera distinción entre violación y consentimiento era si la mujer había gritado por ayuda o no. En las ciudades modernas se ha sabido de espectadores que han mirado mientras una mujer era violada, pues asumieron que ella estaba consintiendo a un acto de exhibicionismo debido a que ella no gritó o de otra manera se resistió a su atacante.-Lea la ley bíblica en Deuteronomio 22:23-29.
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¡Despertad! 22 de junio de 1974 págs. 13-16 Al enfrentarse a la amenaza de violación

Qué puede hacer una mujer cuando se enfrenta con un violador? El superintendente delegado J. M. Jordan del Departamento de Policía de Boston declaró que "un grito prolongado y fuerte" puede ser la mejor arma de la mujer. Un artículo que dice a las mujeres cómo resguardarse de tales ataques concluye con un consejo similar: "La técnica es sencillamente sorprender a su atacante a fin de poder huir; trate de evitar, no incitar, una lucha hasta el fin. Y grite, grite, grite tan fuerte como pueda."-Revista McCall's, julio de 1973.
¡Grite! ¡Grite! ¡Grite! ¿Es ése un buen consejo? Ciertamente que lo es. Se puede ver exactamente cuán buen consejo es éste, por lo que sucedió el 12 de noviembre de 1973 en uno de los más grandes hoteles de Brooklyn, Nueva York.
Amenazada con violación
El violador era un hombre bien vestido. Tenía el físico de un jugador de fútbol, con más de un metro ochenta de alto y de unos 110 kilos de peso. Tomó el ascensor hasta el décimo piso del hotel y allí comenzó a molestar a una residente de edad mediana, que se las arregló para escapar de sus garras por medio de gritar. De inmediato ella llamó a la policía, la cual vino pero no pudo localizarlo en el edificio, pues él había huido a pisos más bajos.
En el segundo piso vio a dos jóvenes amas de llaves que le preguntaron si le podían ayudar. "Sí, pueden," les dijo, y, extrayendo un arma, les ordenó que entraran en una de las habitaciones, hecho lo cual cerró con llave la puerta. Les aseguró que no les pasaría nada en tanto que no hicieran ningún ruido. Dijo que necesitaba un lugar para esconderse hasta que las cosas se calmaran en la planta baja y que las retendría por una hora.
Estas dos jóvenes eran ministras cristianas, así es que comenzaron a conversar para aliviar la tensión. Una de ellas preguntó si podían leer mientras esperaban. Él respondió afirmativamente, así es que ella tomó una ayuda para estudiar la Biblia que estaba a su alcance, le dio otra a la otra joven y comenzó una consideración de la Biblia acerca del tema de cuánto tiempo había predicado Noé antes que viniera el diluvio, un tema que había surgido el día anterior en su ministerio cristiano del campo. Ella señaló que tuvo que haber sido alrededor de cuarenta años, pero el hombre pensó que habían sido aproximadamente 200 años. De esa consideración pasaron a temas como el nombre de Dios, Jehová, y el reino por el cual Jesús enseñó a orar a sus seguidores. También le dijeron que eran testigos cristianas de Jehová y acerca de la elevada norma de conducta que tienen los Testigos. Las dos mujeres no estaban particularmente asustadas, porque aquello se parecía mucho a una típica consideración bíblica que estas jóvenes frecuentemente tienen, especialmente debido a que el hombre continuó expresando sus propias opiniones acerca de esos temas.
Pero después de unos cuarenta y cinco minutos las cosas repentinamente tomaron un giro inquietante. Él miró su reloj y dijo que las tendría que atar para tener tiempo de escapar. Aunque le aseguraron que no era necesario, le ordenó a una de ellas que se sentara en el piso de una alacena, después de lo cual le ató los pies con una corbata, y sus manos detrás de la espalda. Entonces apagó la luz de la alacena y cerró la puerta. Ordenó a la otra que entrara dentro del cuarto de baño pero entonces cambió de idea y, advirtiéndole que no gritara o diera alaridos, estiró la mano hacia el cierre de la blusa de ella. Ella exclamó: "¡No! ¡No! ¡Eso no!" y le dijo que si la llegaba a tocar ella gritaría como él nunca había oído gritar a nadie antes y que si iba a disparar podía disparar ahora porque si ella no gritaba de cualquier manera estaría como muerta.
Ella le dijo que el matrimonio era honorable ante Dios y que ella estaba casada, pero lo que él quería hacer no era honorable. También, que si ella no gritaba arruinaría su relación con Jehová Dios y la congregación cristiana; que entonces ella sería expulsada o excomunicada de la congregación y que esto sería para ella peor que la muerte. Él miró extrañado. No comprendió y por eso le pidió que repitiera lo que había dicho, lo cual ella hizo, asustada y temblando como estaba. Según ella explicó más tarde: "La situación me daba asco y el solo pensar en ello me repugnaba tanto que yo sabía lo que tenía que hacer." Después de todo esto él trató otra vez de abrazarla, a lo cual ella se apartó, diciendo: "No me toque ni se me acerque."
Esto trae a la mente una declaración que hizo el departamento policíaco de Dallas, Texas, a saber, que "las mejores defensas de una mujer" son, entre otras cosas, "su presencia de ánimo" y "un grito."
Sí, esta joven en el hotel en Brooklyn se valió de su presencia de ánimo usando valerosamente su conocimiento de la Biblia, para distraer de sus malas intenciones a este hombre que quería violarla. Como resultado, no persiguió su fin con estas dos jóvenes, sino que se fue después de ordenarles que no dejaran la habitación por quince minutos.
Frustrado por segunda vez, este violador no se dio por vencido. Saliendo al pasillo, vio a otra joven y comenzó a trabar conversación con ella, preguntando dónde estaban los ascensores, la clase de habitaciones del piso, y así por el estilo. De súbito se acercó a ella y trató de empujarla dentro de una de las habitaciones cuya puerta estaba abierta.
¿Qué podía hacer ella? Él tenía unos treinta centímetros más de altura que ella y por lo menos pesaba el doble. Ella hizo lo que la Biblia indica que una joven debe hacer: gritó, más fuerte de lo que jamás había gritado antes. (Deu. 22:23-27) Esto fue completamente inesperado para el violador. Asombrado, corrió abajo por las escaleras al final del pasillo.
Mientras las tres jóvenes relataron su historia en la estación de policía, sus oyentes, que aumentaron de tres a ocho hombres y dos mujeres policías, se maravillaron ante lo que oyeron. No podían creer que dos de estas jóvenes hubieran hablado acerca de la Biblia a un hombre que quería violarlas. Una de las funcionarias pidió más información acerca de las creencias de los testigos de Jehová y declaró que si más mujeres adoptaran una posición tan determinada y firme habría menos de esos crímenes.
¿A qué se debe el aumento?
La experiencia anterior en un hotel de Brooklyn el noviembre pasado es solo un ejemplo de este crimen social que está aumentando por todas partes. Y ese aumento es muy real. Como el redactor de Campus Law Enforcement Journal de Estados Unidos dijo acerca de este aumento: "No es solo una cuestión de que más mujeres lo informan. Ha sucedido."
Sin duda una de las principales razones de las violaciones siempre ha sido el egoísmo extremado de hombres que rehúsan dominar su instinto de aparearse. Según lo explicó el Dr. Ralph Garofalo, del Centro del Diagnóstico y Tratamiento de Personas Sexualmente Peligrosas de Massachusetts: 'los hombres normales hallan un escape socialmente aceptable a sus deseos, mientras que los violadores pierden de vista toda consideración moral o legal.' Pero, ¿a qué se debe el gran aumento de violaciones en tiempos modernos y en años recientes?
Considerando las razones, un funcionario policial de Seattle, Washington, a cargo del departamento de investigación de los crímenes sexuales declaró: "Nuestro entero clima moral, nuestra actitud hacia el sexo y la indumentaria de las mujeres tienen que ser las causas." Él también declaró que la 'creciente exposición a la pornografía ha contribuido al aumento en las violaciones que se informan.'
Las mujeres tienen que compartir la culpa. Para empezar, hasta la edad de cinco o seis años, el período más vital, las personalidades de los niñitos son moldeadas mayormente por las mujeres, sus madres. Y a medida que crecen, por lo general es la madre la que tiene las mejores oportunidades de inculcar en su hijo respeto por las mujeres, tanto por palabra como por ejemplo. Pero demasiadas madres han estado lejos de hacer esto. Especial y específicamente son dignas de culpa esas parientas, tales como una tía o hasta una madre, que han usado a los niños como juguetes sexuales, iniciándolos por lo tanto en un camino que los lleva a tener sentimientos agresivos para las mujeres.
Una nueva estrella cinematográfica norteamericana que se propone ocupar el lugar que una vez tuvo el anterior símbolo sexual de los Estados Unidos se jacta acerca de sus encantos y acerca de su habilidad de excitar a los hombres por medio de exhibirse en las películas. Actrices de esa clase también tienen que compartir la culpa por el aumento de las violaciones, porque después que los hombres las ven en la pantalla frecuentemente salen y atacan a una mujer que quizás sea un modelo de virtud.
No obstante, hay otras causas además de estos factores. El aumento en las violaciones, así como en otros crímenes, subraya el hecho de que estamos viviendo en lo que la Biblia llama "los últimos días," cuando los hombres serán "amadores de sí mismos, . . . sin tener cariño natural, . . . sin gobierno de sí mismos, feroces, sin amor de la bondad." (2 Tim. 3:1-5) Una razón para esto, como lo muestra la profecía bíblica, es que Satanás el Diablo, junto con sus demonios, está influyendo en la mente de la humanidad. Furioso porque el tiempo que le queda es corto, está determinado a corromper toda carne, tal como trató de hacerlo antes del diluvio del día de Noé.-Gén. 6:2-12; Mat. 24:37-39; Rev. 12:7-12; 20:1-3.
El derrotero de la prudencia
En vista de todos estos hechos, ¿qué pueden hacer las mujeres? Ante todo, corresponde a las mujeres ser muy cuidadosas acerca de salir solas de noche, especialmente en ciudades grandes. A principios de 1973 una joven cristiana decidió irse sola a casa tarde una noche, alrededor de las diez, aunque se le advirtió que no lo hiciera. Casi lo logró, pero al dar la vuelta por la entrada trasera de su edificio de apartamentos, fue agarrada por un hombre que la amenazó con un cuchillo. No gritó y fue violada.
El Times de Nueva York, del 26 de noviembre de 1973, relató acerca de dos jovencitas de quince años que fueron forzadas, poco después de la medianoche, en una tienda por un empleado de la tienda que las retuvo por cuatro horas y a una de ellas la violó repetidamente hasta que vino la policía y rescató a las jovencitas y arrestó al raptor y violador. Pero, ¿por qué debían estar en la calle dos niñas adolescentes alrededor de la medianoche?
Y nunca debería una mujer soltera, ni siquiera dos, arriesgarse a que la lleve en automóvil un desconocido. Muchas lo han hecho, y no solo han sido violadas, sino hasta asesinadas.
Además, en vista del modo en que piensan muchos hombres, cada mujer virtuosa debe ser cuidadosa en vestirse modestamente. Según el teniente de policía a cargo del departamento que trata con esos crímenes en Seattle, Washington, las mujeres que "muestran todo" del modo que visten se hacen más vulnerables a la violación. "Uno no puede anunciar la mercadería y no esperar compradores . . . Un poco de modestia," sostiene él, evitaría algunas violaciones.
Innegablemente, la prudencia puede ayudar grandemente a aminorar la posibilidad de que se ataque a una mujer.
Ciertas feministas son partidarias de que las mujeres aprendan karate, pero, ¿es ese un buen consejo? Concerniente a esto, el sargento de policía Maxwell de Dallas, Texas, declara: "Las técnicas del judo y karate son muy complicadas y por lo general sencillamente no hay suficiente tiempo para usarlas." Y también declaró que para que esas técnicas fueran útiles en tiempo de peligro sería necesario practicarlas continuamente. Lo que es más, el Medical Tribune, del 21 de noviembre de 1973, bajo el encabezamiento "Dos médicos de Atlanta enfatizan los peligros de los 'martillazos' de karate," relató de mujeres que sufrieron daño en el hígado y el páncreas tratando de aprender karate. Un paciente se lastimó la retina y un muchacho de dieciocho años murió de una patada en el pecho mientras tomaba parte en una clase de entrenamiento para karate patrocinada por el municipio.
En vez de depender de la fortaleza física, cada mujer virtuosa debe ejercer gran precaución para evitar cualquier situación que pudiera exponerla a la amenaza de la violación. Y debería fortalecer su mente con la firme resolución en cuanto a qué hacer al enfrentarse con tal prueba. La Biblia y la literatura que la explica, como la que distribuyen los testigos de Jehová, son muy útiles en este asunto. Como declaró una de las tres mujeres que se mencionaron anteriormente: "Estuvimos tan agradecidas a Jehová Dios por la ayuda y fortaleza que nos dio. También apreciamos lo que su organización visible hizo al instruirnos en cuanto a cómo comportarnos en una situación como ésa."


¡Despertad! 22 de abril de 1975 p.30-31
Resguardándose de la violación
¿Cuál es la manera más eficaz de tratar con un violador? ¿Debe una mujer sucumbir prontamente para evitar perjuicio? ¿Hablar calmadamente? ¿O gritar? "Resista en alta voz, firmemente... y lo más pronto posible," insta el director del Centro para el Estudio de la Violencia en el Hospital General de Denver (Colorado). Él escribe en Psychology Today que los violadores por lo general son personas inseguras que 'prueban la docilidad de la víctima' por medio de asustarla con el fin de someterla. "Es importante que la mujer resista desde el mismo principio," dice él, mientras aún es más fácil para él buscar a una víctima más cooperadora." También cita del consejo de un oficial policiaco de California: "Grite mucho. Alarmará al violador y quizás hasta a la comunidad circundante."


¡Despertad! 22 de marzo de 1979 págs. 29-30 Observando el mundo
¿Dónde se comete la mayoría de las violaciones?
No en un lugar solitario y oscuro, sino adentro, en casa, y generalmente las comete alguien a quien la víctima conoce. Un nuevo estudio realizado por Pauline Bart de la Universidad de Illinois muestra que la razón principal por la cual se cometen más violaciones adentro es que afuera se le hace más fácil a la víctima evitarlo. ¿Cuál es la mejor manera de evitar la violación cuando se enfrenta con ella? Gritar y luchar.
La investigadora dijo en conclusión: "No es mi intención sugerir que sea inútil emplear estrategias verbales. Las mujeres han podido negociar con los violadores sobre tales cosas como el recobro de sus tarjetas de crédito y dónde debe acontecer la violación. Pero muy pocas mujeres han logrado evitar la violación simplemente hablando." Ella sugirió que hasta cuando están bajo techo las mujeres deben gritar y resistir, puesto que a veces una demora pudiera permitir la llegada de ayuda de afuera.


¡Despertad! 8 de marzo de 1980 págs. 10-11 El consejo sabio protege del delito
Pero, ¿que hay si su adversario le impide físicamente huir? Entonces, háblele con calma. Recuerde, "una respuesta, cuando es apacible, aparta la furia." (Pro. 15:1) Esto requiere dominio de uno mismo, pero, a la larga, puede ser recompensador. Se ha sabido de mujeres que disuadieron a sus asaltantes de ultrajarlas cuando, manteniendo su serenidad, explicaron a aquellos hombres la posición bíblica de ellas en cuanto a la moralidad.
Por supuesto, a veces quizás sea imposible huir, y puede que las palabras calmantes caigan en oídos sordos. Entonces, ¿qué puede hacerse? Eso depende de lo que busque la otra persona. ¿Quiere obtener la propiedad suya, su dinero? Si es eso lo que quiere, déselo. Las cosas materiales se pueden reemplazar, pero no la salud ni la vida.
Nunca ponga estas cosas en peligro por simples cosas materiales. Según Proverbios 3:14, el tener la sabiduría y discernimiento apropiado que representa el poder reconocer la relativamente poca importancia que tienen las cosas materiales en comparación con la vida misma es "mejor que tener la plata como ganancia."
Sin embargo, la situación es diferente si su asaltante quiere privarle de su castidad o su vida, y usted tiene apoyo bíblico para defenderse con cualesquier medios a su disposición. Un artículo de un periódico del norte de Alemania recientemente explicó cómo se pudiera hacer esto. Dio a las mujeres o jovencitas el consejo de "no perder la serenidad," de "ofrecer resistencia" si tal cosa era posible, y "a la misma vez gritar por ayuda," al encararse a los perpetradores de delincuencia sexual. (Compare con Deuteronomio 22:23, 24.) A las que no pudieran ofrecer resistencia física se les dijo que usaran de astucia contra el malhechor o que "desviaran su atención por medio de orar en voz alta." Esto es consejo sabio, porque es bíblico. También lleva a otra sugerencia dada por el sabio gobernante.


¡Despertad! 22 de septiembre de 1980 pág. 31 Observando el mundo
La mejor arma: gritar
El jefe de policía Keith Kilbride, del Negociado de Prevención del Delito de Yorkshire Occidental, Inglaterra, declaró que se ha dado tanto consejo complicado a las mujeres en cuanto a cómo protegerse de atacantes masculinos que muchas mujeres han olvidado su "arma fundamental." Dice: "Si una mujer es víctima de un ataque, su mejor arma todavía es sus pulmones."


¡Despertad! 22 de noviembre de 1980 págs. 5-13

El terror creciente del ultraje sexual

¡ULTRAJE sexual! Quizás la misma mención de ello le atemorice tanto, o le parezca tan repugnante, que ni siquiera desee leer acerca de ello. Si así es, y si usted es mujer, bien puede ser el tipo de persona que especialmente deba pensar sobre este asunto. Decimos esto debido a la forma en que los violadores se las arreglan para escoger a sus víctimas.

"El que tiene ideado cometer el ultraje sexual busca a una mujer que sea vulnerable al ataque," explica James Selkin, director del Centro para el Estudio de la Violencia en el Hospital General de Denver. Gene G. Abel, profesor de siquiatría, describe así a la persona que es vulnerable en este sentido: "La mayoría de los violadores están buscando a una mujer asustada, atontada y pasiva que se someta sexualmente con el mínimo de resistencia."

Al ser amenazada por un violador, ¿sería usted ese tipo de mujer? ¿Cómo reaccionaría usted?

Cómo reacciona la mayoría de las víctimas

Se comprende el que ante la amenaza de ser violada la víctima se siente horrorizada. De hecho, dos profesores del Colegio de Boston, después de entrevistar a 80 víctimas de violación, notaron: "La reacción principal a la violación en el caso de casi todas las mujeres fue la de temor." Y el problema es que tal temor puede ser paralizante.

Una víctima de violación dio el siguiente ejemplo: "¿Ha visto usted alguna vez a un conejo inmovilizado por la luz de los faros del automóvil que usted conduce por una carretera oscura? Petrificado -como si supiera que el escape sería imposible- eso fue lo que sucedió."

La confusión y la inseguridad a menudo acompañan al temor. Por ejemplo, una joven de 19 años de edad dio la siguiente explicación: "No luché físicamente para hacer que se alejara de mí, debido en parte a que estaba asustada, y quizás más debido a que en mi ingenuidad pensaba que una muchacha tenía que hacer todo lo que se le dijera. . . . Estaba completamente confundida e indefensa debido a lo repentino del suceso."

Ella reaccionó como lo han hecho muchas otras mujeres en circunstancias similares. Se sometió. Pocas mujeres están preparadas para resistir... para resistir con todas sus fuerzas. Al escribir para la revista Seventeen, Elizabeth R. Dobell hizo la siguiente revelación sorprendente: "De los 4.057 casos de violación que se informaron en la ciudad de Nueva York en 1974, solo hubo un acto de prestar resistencia. . . . El terror profundo ante la amenaza física simplemente hace indefensas a las mujeres."

¿Pudiera un violador intimidarla a usted y hacer que se someta a él? ¿Cómo resistiría al ataque? ¿Sabe usted?

Hay que aprender a oponer resistencia

Puede que algunos consejeros le digan que no oponga resistencia, especialmente si el violador tiene un arma. Es mejor, dicen ellos, dejar que el hombre haga lo que quiera y así evitar más daño. Pero, ¿es prudente ese consejo?

"Creo que [ese consejo] está completamente equivocado," dice Frank Lena, que enseña cursos de defensa propia en contra de la violación a estudiantes de escuelas de segunda enseñanza en los Estados Unidos. "Enseño a estas muchachas que si por temor alguna deja que un hombre la viole, él muy bien pudiera matarla después para que no lo pueda identificar más tarde." Otros expertos dicen lo mismo, e instan a las mujeres a resistir.

Sin embargo, el problema de cómo oponer resistencia es uno muy real. "Tenemos miedo," dijo una mujer, "porque no tenemos confianza en nosotras mismas. . . . Esperamos que no suceda. Y cuando sucede, no sabemos que hacer."

Pero las condiciones en muchos lugares hacen importante el que usted, como mujer, aprenda. Tiene que aprender a reaccionar ante una posible violación de una manera que pudiera diferir totalmente de la manera en que actuaría en otras circunstancias.

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Algunas parientes, al tratar a los muchachos como objetos de diversión sexual, son responsables de que en ellos se hayan desarrollado sentimientos de agresión contra las mujeres. Un estudio de 200 ofensores sexuales convictos en los Estados Unidos reveló que el 44 por ciento de ellos habían dormido con sus madres en la misma cama, y que ellas habían desplegado comportamiento sexual para con ellos.

Cambios en la forma de vivir moderna

El hecho de que las mujeres de la familia hayan salido del hogar y entrado en competencia con los hombres, de modo que se acercan cada vez más a ser sus "iguales," es otra razón que se señala para el aumento en los casos de violación en los Estados Unidos. Camille E. LeGrand, una abogada de California, dice que la violación es una manera, consciente o inconsciente, en que los hombres 'mantienen a las mujeres en su lugar,' pues así muestran que el hombre sigue teniendo más fuerza y poder que la mujer.

En sí mismo, la mayor libertad de movimiento de que disfruta la mujer moderna la expone más a la violación. La sicóloga Carolyn J. Hursch explica: "Hay más violaciones debido a que hay más mujeres afuera haciendo algo. Hace cincuenta años, rara vez se veía a una mujer afuera sola de noche, sin un hombre. Hoy, esto es obviamente bastante común."

También, más mujeres hoy día se ponen en circunstancias que crean la posibilidad de que alguien las viole. Un anuncio popular de la televisión muestra a una mujer sola en su casa invitando a un hombre a su apartamento para que se tome una bebida alcohólica. Ella explica a los televidentes que el hacer eso ahora es "perfectamente correcto." Y puesto que las normas morales de la Biblia han sido descartadas por tantas personas, el escenario está listo para que a las mujeres, en tal situación, se les obligue contra su voluntad a tener relaciones sexuales.

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El que ella invite al hombre a su apartamento, o acepte una invitación de él para ir al apartamento de éste, puede comunicarle al hombre la idea de que ella está dispuesta a tener relaciones sexuales, aunque cuando él proponga tal cosa ella diga: "¡No!" y trate de huir.

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Debido al interés que tenía en este asunto, Donna Vali, una sicóloga y criminalista de Los Ángeles, envió cuestionarios a 645 siquiatras. Hizo preguntas como las siguientes: "Si una mujer desea evitar la desgracia de ser víctima de un delito sexual, ¿sería prudente el que ella tomara en consideración lo que su ropa y acciones pudieran estar diciendo según la manera en que interpretarían tales cosas los hombres?" Además: "¿Están los bikinis, los suéteres apretados, las faldas cortas, los escotes y la moda de no llevar sostenes entre las modas que pudieran atraer la atención de un posible criminal sexual?"

Un total de 88 por ciento de los siquiatras contestaron: "Sí," a la primera pregunta, y 62 por ciento: "Sí," a la segunda. La sicóloga Vali comentó: "El resentimiento contra las mujeres es el motivo que se da a menudo [para la violación]. Este resentimiento es a menudo el resultado de haber sido provocado el hombre por ropa reveladora, y luego haber sido rechazado cuando ha tratado de proseguir hacia su objetivo por lo que a él le pareció una llamada o invitación."

En vista de que ancianas de más de 80 años de edad y también niñitas son víctimas de violación, es patente que la ropa es solo un factor entre muchos que contribuyen a este delito. Pero sin importar los factores pertinentes, no puede haber excusa para que un hombre obligue a una mujer a someterse a relaciones sexuales.

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"Desde el punto de vista de Mike, Gayle estaba animándolo, provocándolo. Quizás aquello no fuera su intención. Probablemente no lo era. Pero eso fue lo que él percibió. Eso sería lo que la mayoría de los hombres percibirían en una situación similar. Al permitir ella cuanto permitió, al no dar a Mike ninguna señal convincente de que debía detenerse, Gayle incitó a Mike a tal grado que él no pudo volver atrás."

... Lo lamentable es que muchas muchachas, puesto que se les sorprende, asusta y confunde, son víctimas fáciles, y a menudo hacen que hasta en la mente de sus propios padres surja la pregunta en cuanto a si acaso no han sido participantes voluntarias.


Atalaya 1 de abril de 1981 pág. 7 Cómo evitar la tragedia del ultraje sexual
Aunque ningún hombre tiene derecho alguno a obligar a una mujer a tener relaciones sexuales con él, sean cuales sean las circunstancias, las mujeres tienen que ser discernidoras en cuanto a la manera en que los hombres interpretan las acciones de ellas. El joven que violó a Dina tal vez supuso que, puesto que ella salía sola, tenía que ser una muchacha fácil. Quizás llegó a la conclusión de que ella hacía sus visitas no simplemente para ver a algunas amigas, sino especialmente para verlo a él. Tal vez haya creído que Dina realmente buscaba lo que le pasó.
Hoy es más necesario todavía el que las mujeres eviten el comportamiento que los hombres puedan interpretar como una invitación a tener relaciones sexuales con ellas.
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Además, el vestirse de manera inmodesta y reveladora puede ser una manera de estimular o invitar a los hombres.
. Pero, ¿qué sucede a menudo cuando una mujer consiente en ir a un lugar aislado con un hombre, y los dos tal vez se vean envueltos en besarse y hacerse caricias? Para muchos hombres de la sociedad inmoral de hoy día tal juego sexual preliminar constituye una "promesa" de ayuntamiento sexual, y ellos obligan a la mujer a cumplir con esa "promesa." Aunque el joven tuviera la intención de comportarse honorablemente, el estímulo sexual que produce el besarse y el hacerse caricias puede vencer sus buenas intenciones de modo que él tal vez obligue a la muchacha a tener relaciones sexuales con él.
En el número del 22 de junio de 1974, la revista ¡Despertad! describió el caso de un hombre que, armado de una pistola, tenía presas en el cuarto de un hotel a dos mujeres testigos de Jehová. Cuando él extendió la mano hacia el cierre de la blusa de una de ellas, ésta exclamó: "¡No! ¡No! ¡Eso no!" Le dijo al hombre que, si la tocaba, ella gritaría como él nunca había oído a nadie gritar antes. Explicó que si ella no hacía aquello arruinaría su relación con Jehová Dios y con la congregación cristiana. (Compare con Deuteronomio 22:22-29.) Su firme demanda: "No me toque ni se me acerque" mantuvo al hombre a raya.
Esta joven hizo lo que es correcto según las Escrituras, y éste en realidad es el mejor proceder. La mujer cristiana está bajo la obligación de presentar resistencia, pues en este asunto está envuelta la obediencia a la ley divina de 'huir de la fornicación.' (1 Cor. 6:18) Sería absolutamente impropio el que una cristiana se sometiera voluntariamente a ser violada.


Escuela para los Ancianos de 1981
Una mujer cristiana que se ve amenazada por una violación debe resistir por medio de gritar y resistir físicamente. (Deut. 22:23-27; 1 Cor. 6:18) Otros detalles se dan en la Atalaya del 15 de octubre de 1968 págs. 635-636 y la ¡Despertad! del 8 de octubre de 1973 págs. 16-17.


¡Despertad! 22 de junio de 1981
VIOLACIÓN
Tendo que agradecerles [por sus artículos en cuanto a la violación]. Hace cuatro semanas después de salir del trabajo en una tienda en un centro comercial a las 7:30PM, fui a mi auto que estaba estacionado cerca y me metí rápidamente. De la nada un hombre abrió la puerta de mi auto y amenazó con matarme si no me metía en el asiento de atrás. No tuve que pararme a pensar de cómo reaccionar. Comencé a gritar fuertemente y estaba arañándole la cabeza, y cuando dijo que me iba a matar, grité, "No, ¡no lo harás!". De cualquier modo, supo que no sería fácil. El consejo de no dejarme intimidar me ayudó inmensamente. Menos mal, que salió corriendo, y cerré la puerta con llave y manejé hacia mi casa.


¡Despertad! 22 de enero de 1982 pág. 31 Observando el mundo
¿Manera de evitar el ultraje sexual?
Cierta noche de verano del año pasado, entre las tres y cuatro de la mañana, un hombre enmascarado entró por la ventana al apartamento de una mujer en Carolina del Norte. Según un informe que se publicó en el Sunday Globe de Boston, el hombre quería ultrajar a la mujer y la amenazó con cortarle la garganta si rehusaba someterse a él. Según el periódico, en vez de ceder, la mujer dijo lo siguiente: "Le dije que era cristiana y que no podía tener relaciones sexuales con nadie que no fuera mi esposo." Añadió: "Después de considerar información adicional con él, sencillamente se fue."


Atalaya 15 de julio de 1983 págs.30-1 ¡Honre el arreglo divino del matrimonio!
¿Qué entendemos aquí por la palabra "fornicación"? La palabra griega que se usa en ese texto es porneia. [...] El hombre o la mujer a quien se violara o ultrajara sexualmente contra su voluntad no sería culpable de porneia.


¡Despertad! 22 de febrero de 1984 págs. 24-7 Resistieron a Violadores

NOTA: Este artículo nunca salió en español. Se hace una traducción del artículo en inglés.


GENERALMENTE los violadores intentan hacer que una mujer esté en un lugar aislado donde no hay personas alrededor. A veces tienen un arma y amenazan con usarla si la víctima no coopera. ¿Debería someterse calladamente una cristiana?

No, la situación no es la misma que cuando un hombre simplemente está pidiendo dinero o alguna otra posesión material. Una mujer sabiamente le daría esto al hombre. Pero el violador le está pidiendo a una persona que quiebre la ley de Dios al cometer fornicación. Bajo tales circunstancias, un cristiano está obligado a resistir. -1 Corintios 6:18.

'¿Pero, no sería la resistencia algo peligroso?', podría preguntar alguien. Sí, podría serlo. Pero puede ser aún más peligroso el no resistirse, tal como un profesor de autodefensa contra la violación dice: "Posiblemente te puede matar cuando ya termine para que no lo puedas identificar más tarde."

Los comentarios de una mujer líder en cuanto a hablar de la violación son dignos de notar. Ella dijo, "A pesar de los mitos populares de la violencia varonil y la supuesta seguridad de someterse, nunca se ha demostrado que la resistencia de parte de una víctima de una violación en un intento por escapar "provoque" al asaltante a cometer un acto de asesinato." La siguiente experiencia ilustra esto.

Dos mujeres jóvenes estaban en una lavandería automática cuando un hombre llegó y, apuntándoles una pistola, las metió a un cuarto en la parte trasera del edificio. Les ordenó que se desvistieran. Se rehusaron, orándole en voz alta a Jehová Dios por ayuda. Finalmente, le dijeron al ahora confundido asaltante que eran testigos de Jehová y que estaba en contra de sus creencias religiosas el hacer lo que les estaba demandando; no lo harían incluso si les disparara. ¿El resultado? El asaltante frustrado huyó.

Trátelo Respetuosamente

La persona que casi se convierte en una víctima debería de recordar que el violador es un humano. Sin duda hay circunstancias en su vida que hicieron que tuviera ese comportamiento. Así que, aunque una mujer no debe de acobardarse, de tener miedo y permitir que un violador la intimide, al mismo tiempo, ella debería tratarlo con empatía, como a otro ser humano.
Una mujer que vivía en unas casas para personas de bajos recursos en la ciudad de Nueva York escribe:

"Usualmente soy cuidadosa cuando entro a elevadores. Como usualmente lo hago, chequé este antes de entrar, y todo estaba bien. Sin embargo, antes que la puerta se cerrara completamente, un hombre grande agarró la puerta y la abrió para entrar en el elevador y estar conmigo. Al entrar, me tiró un six-pack de cervezas, y yo lo agarré. Me tomó por sorpresa.

"Cuando se cerró la puerta, me dio la espalda, hizo algo con sus pantalones. Luego se dio la vuelta y me miró de frente. No vi hacia abajo a sus pantalones, lo miré directamente a sus ojos. Le tiré su six-pack de cerveza de vuelta a él y le dije, "Aquí está tu cerveza."

"En ese momento, antes que pudiera hacer algo, comencé a hablar. Le dije que era una testigo de Jehová y que iba al piso 13 para tener un estudio de la Biblia con una familia que me estaba esperando. Simplemente seguí hablando y le dije acerca de nuestra obra de educación Bíblica. Estábamos a la mitad del camino hacia el piso 13, y a medida que seguía hablando no mostré tener miedo, le seguía mirando directamente a sus ojos. Entonces ocurrió algo muy curioso. Me comenzó a decir que amaba la Biblia y que era del sur [de Estados Unidos] y que su familia amaba a Dios también.

"Mientras tanto, habíamos llegado al piso 13, y él abrió la puerta para que yo saliera. Me preguntó si le haría el honor de darle la mano. Le di la mano, y [me la apretó bastante pero amistosamente]. Luego me dijo que quería agradecerme porque era la primera mujer blanca que no lo había visto con desdén en sus ojos, y que yo fui muy sincera en hablarle. Entonces me dijo adiós y me deseó buena suerte en mi estudio Bíblico."

Resistiendo en el Hogar

Las violaciones que ocurren en el hogar pueden ser particularmente traumáticas, puesto que los alrededores son un constante recordatorio del evento. ¡Cuánto mejor es, entonces, que uno se resista! Una madre que pudo evitar ser violada en su hogar en Detroit, Michigan, nos cuenta cómo lo logró.

"Eran las 5:30 de la madrugada cuando me despertó el sonido de alguien dando pasos en la casa. Al principio no estaba segura de qué dirección venían. Miré a mi reloj y vi que era demasiado temprano para que mi hija mayor estuviera alistándose para la escuela. Mi esposo es un músico viajante y estaba fuera de la casa. Yo había estado durmiendo en el piso de abajo. Dado que sabía que nadie estaba en el piso de arriba, decidí que los sonidos estaban viniendo de la puerta delantera. Así que prendí la luz del área. De inmediato escuché que habían pasos bajando las escaleras, y cuando me di la vuelta, allí estaba un desconocido.

"Debido a que el hombre tenía su mano dentro de su abrigo, como si tuviera una pistola, le dije, "Si usted me va a matar, hágalo." Él dijo que tenía una pistola y que me dispararía si yo no hacía todo lo que me mandaba. Me dijo que apagara todas las luces y que me sentara en el sofá. Apagué las luces pero me rehusé a sentarme en el sofá. Me dijo que me mataría si yo no lo dejaba que me violara. Entonces me comenzó a empujarme al sofá, así que le cité Mateo 16:26, el cual dice, "Porque ¿de qué provecho le será al hombre si gana todo el mundo, pero lo paga con perder su alma?, o ¿qué dará el hombre en cambio por su alma?"

"El hombre paró de empujarme y me preguntó qué significaba ese texto. Así que le expliqué que si resistía y permanecía fiel a mi Dios y a mi esposo, y si él me mataba por mi lealtad, yo tendría una esperanza a ser resucitada a una tierra paradisíaca y vida eterna. Pero si me daba por vencida y él me violaba, eventualmente moriría y no tendría una esperanza de resurrección.

"El intruso sabía que no me iba a convencer a que lo dejara violarme, así que comenzó a tratar de quitarme la ropa. Recordé el texto en Deuteronomio capítulo 22 que dice que si te atacan en la ciudad y no gritas que se considera igual a que des tu consentimiento. Entonces dije muy fuertemente, "¡Pare! ¡Por favor! ¡No! ¡No haga eso, señor! ¡Señor, por favor, váyase de mi casa!"

"Sabía que esto no solo le complacería a Jehová sino que alertaría a mis hijos que esto no era un diálogo en la televisión, sino un hombre atacando a su madre. También le llamé "Señor" para que ellos supieran que yo no lo conocía. El hombre me dijo que me callara, pero yo le dije que tenía que gritar cada vez que me atacara.

"El hombre se me tiró encima de nuevo y comencé a orar en voz alta, "¡O Jehová, ayúdame por favor!" El se paró y me preguntó con quién estaba hablando. Así que le expliqué que Jehová era el nombre de Dios, que Dios tiene un nombre tal como él lo tenía.

"Para intentar asustarme de veras, el hombre me preguntó si alguna vez había leído de familias enteras siendo asesinadas y luego encontradas. Me dijo que eso era lo que me iba a hacer, a mí y a mis hijos si no le dejaba al menos acariciar partes de mi cuerpo. Pero yo no estaba de acuerdo ni con esto tampoco. El hombre continuó amenazándome, y cada vez que pensaba dentro de mí, "¿O Jehová, qué puedo hacer?", me llegaba a mi mente el texto y la acción apropiada.

"Después de unos 20 a 30 minutos, el hombre se dio cuenta que no podría violarme. Así que me dijo, "¿Cuáles son las edades de tus hijos?". Yo le respondí, "14, 12, 8, 5 y 4."

"'Voy a violar a tu hija de 14 si no me dejas que te viole," me dijo.

"Me pregunté cómo supo que era niña la de 14. Ella es cristiana también, le respondí, y no dejará que la violes. Entonces dijo que nos mataría a todos, y luego fue hacia las habitaciones de mis hijos. De nuevo me pregunté cómo supo exactamente cómo llegar a las habitaciones. Antes de que pudiera levantarme y orientarme lo suficiente para perseguirlo, volvió a la sala con una mirada rara. Me pasó y me ordenó, "abre la puerta delantera".

"'Si solo le das vuelta a la manecilla se abrirá", le dije. Se salió, y cuando lo hizo, cerré la puerta y le pasé la cadena de la puerta.

"De inmediato, fui a las habitaciones de mis hijos y me di cuenta por qué el hombre había ido a la puerta delantera. Ellos habían escapado. La semana anterior, había visto una presentación especial en la televisión mostrando cómo uno le debe de enseñar a los hijos las rutas de escape de la casa. Hablé con mis hijos y les dije que la manera más rápida y segura de salir de la casa era por las ventanas de la habitación que mira hacia el norte, para que pudieran ir a la casa del vecino y pedir ayuda. Puesto que mis hijos obedecieron, estaban seguros con el vecino.

"Pronto, llegaron dos autos policíacos, uno en respuesta a mi llamada, el otro en respuesta a la llamada del vecino. La policía dijo que no estaban sorprendidos de recibir una llamada esa mañana en cuanto a una violación. Por varios meses, me explicaron, habían habido muchas violaciones aproximadamente a la misma hora en nuestro vecindario. Incluso se refirieron al violador como "nuestro chico".

"La policía quedó asombrada cuando les dije que ni me habían violado ni robado. Ellos me dijeron que alguien me iba a contactar. Más tarde ese día, me pidieron que fuera a la estación para una rueda de sospechosos. Fue muy decepcionante porque no tenían al hombre correcto.

"El día siguiente me llamaron en el trabajo y me pidieron que fuera de nuevo para otra rueda de sospechosos. Esta vez, tan solo entré en la habitación lo vi y casi me desmayé... aprendí que desde que lo habían liberado de la cárcel ocho meses antes, él había violado al menos 13 mujeres en mi vecindario, incluyendo una mujer policía que tenía un arma. La policía me dijo que, cualquiera que haya sido mi fe, que me ayudó a que no fuera la número 14."

Resistiendo Cuando Uno Está Afuera

De seguro, es una terrible experiencia el tener que enfrentarse a un hombre con todas las intenciones de violar. Cuando el hombre tiene un arma y nadie más está alrededor, la situación es especialmente aterradora. Sin embargo, incluso entonces, la acción escrituralmente apropiada es resistir. Y, vez tras vez, el hacerlo ha resultado ser el mejor curso. Una testigo de Jehová que vive en una zona semirural dice:

"Estaba regresando de recoger mi correo, cuando un hombre que tenía un pasamontañas vino corriendo hacia mí con un cuchillo. Me agarró e intentó llevarme al bosque. Me jaló hacia el suelo. Antes de que me pudiera poner en el suelo, grité. Él cubrió mi boca, pero igual invoqué a Jehová, orándole que me diera fuerzas. El hombre me mostró el cuchillo y me dijo que si no me callaba, que me heriría. Agarré el cuchillo y lo aparté de mí. Él guardó el cuchillo y me comenzó a jalar hacia arriba. Le mordí su dedo, y él me dio un golpe en la cabeza.

"Me dijo que no me haría daño si yo le seguía sus instrucciones en paz. Grité, "¡No!". Estaba determinada a huir o morir allí en el patio, no en el bosque. Así que le di un golpe en su cara. Eso lo sorprendió. Me dio un golpe de nuevo, en la mejilla. Logró que cayera al suelo, pero le di patadas fuertes para que se alejara de mí.

"Me pude levantar, y corrí hacia la calle que llevaba hacia las otras casas. Miré hacia atrás y lo vi que iba por el bosque en la misma dirección que mi casa. Corrí hacia la casa más cercana. Allí se llamó a la policía. Llegaron muchos, rodearon el área y capturaron al violador. Él lo confesó todo, así que no tuve que identificarlo.

Hay Que Prepararse para Resistir

Para una mujer, probablemente no hay ninguna cosa tan aterradora o devastante que una violación. Quizás ella ni quisiera pensar en eso. Pero la violación es una realidad de esta vida. Incluso la Biblia nos cuenta de violaciones e intentos de violaciones que ocurrieron hace miles de años. - Génesis 19:4-11; 34:1-7; Jueces 19:22-27; 2 Samuel 13:1-14.

En estos tiempos críticos, sin embargo, las violaciones se han vuelto cosas del diario vivir en muchas ciudades y pueblos. De hecho, el American Medical News (Noticias Médicas Estadounidenses) del 4 de febrero de 1983, dijo: "Tal vez una de cada seis mujeres en este país se convertirán en víctimas de una violación, el cual ha sido llamado el crimen violento con más incremento en el país."

Así que en vez de ignorar la posibilidad de un intento de violación, solo tiene sentido que una mujer piense antes de lo que haría si es amenazada por un violador. Debe de haber una disposición de parte de ella, realista, de resistirse. "El punto de vista de que una mujer que se resiste tiene más probabilidades de ser herida o matada es un cuento de viejas," dijo el Subjefe Ejecutivo de la Policía de Detroit, James Bannon. "Nunca ha habido ninguna evidencia para apoyarlo."

En el antigüo Israel, la ley de Dios requería que una mujer enfrentada por un violador gritara, así poniendo resistencia activa. (Deuteronomio 22:23-27). Este es un proceder sabio. De acuerdo al Inspector Principal Keith Kilbride, del Buró de Prevención del Crimen de West Yorkshire en Inglaterra, "si una mujer es atacada, su mejor arma sigue siendo sus pulmones."

Para más ayuda en lidiar con la creciente amenaza de la violación, usted probablemente estará interesado en leer información tal como la que apareció en la ¡Despertad! del 22 de noviembre de 1980, y la Atalaya del 1 de abril de 1981. Esos artículos fueron diseñados para ayudar a prevenir las violaciones. También, una mujer puede hablar con su esposo, su padre, o un amigo de confianza para recibir consejos de medidas preventivas. Y un joven varón puede hablar con sus padres. Además, las experiencias que aquí se presentaron pueden ayudarle a resistir a un violador con éxito si alguna vez usted se le presenta esta amenaza.

[Nota en la página 27]

"si una mujer es atacada, su mejor arma sigue siendo sus pulmones."


¡Despertad! 8 de abril de 1984 pág. 30 Observando el mundo
Cómo resistir el ultraje sexual
"Mientras más estrategias usted utilice, mayores probabilidades hay de que evite el ultraje sexual -concluye la socióloga Pauline Bart, basada en estudios realizados al entrevistar a mujeres que frustraron el ultraje sexual-. Pocas mujeres evitaron ser violadas al acudir a una sola estrategia." Según se informó en el periódico The Edmonton Journal, de Canadá, los estudios de ella mostraron que lo mejor es valerse de varias tácticas, como el gritar, el huir o hasta el usar fuerza física. "Por medio de presentar resistencia, la mujer aumenta significativamente la posibilidad de no ser ultrajada -dijo Bart-. El no presentar resistencia no garantiza en absoluto que será tratada humanamente." Además, "las mujeres que fueron violadas que se valieron de estrategias físicas -dijo ella- estaban menos propensas a sentirse deprimidas que las mujeres que fueron violadas y no presentaron resistencia física al violador".


¡Despertad! 8 de junio de 1984 p. 28 De Nuestros Lectores

NOTA: Este artículo nunca salió en español. Se hace una traducción del artículo en inglés.

De Nuestros Lectores

Resistiendo a Violadores

Gracias por el artículo "Resistieron a los Violadores" (22 de febrero de 1984). Hace 11 años me atacó el hijo de las personas a quienes les limpiaba la casa. Sólo tenía 16 años en ese entonces. Recordé que debía gritar y no rendirme ante él. Le mordí su labio y traté de gritar, pero él me jaló el pelo y puso su mano sobre mi boca. Traté de morderlo de nuevo y también le oré a Jehová para que me ayudara en mi batalla. Seguí peleando hasta que él de repente se levantó y se sentó en una silla, mirándome. Luego se salió de la casa. Siento que es importante notar que él no era completamente un desconocido. Es bueno que las mujeres estén vigilantes y que piensen antes de lo que harán si acaso les acaece tal pesadilla.
C. H., Illinois

Quedé profundamente perturbada por el artículo "Resistieron a los Violadores". Estoy muy molesta que cualquiera siquiera consideraría que una víctima de violación fuera culpable de fornicación. El texto en Deuteronomio que ustedes citan solo requiere que la mujer grite, ¡no que pelee hasta su muerte!
C. W., Indiana

Gracias por su artículo "Resistieron a los Violadores". Realmente aprecié su excelente consejo de "usar tus pulmones" y tratar al violador con respeto. También encontré muy esclarecedoras las experiencias de aquellas mujeres que resistieron al violador con éxito.
T. C., Florida

Su artículo "Resistieron a los Violadores" me perturbó mucho. Me violó un hombre que me atacó con un cuchillo. Solo pude gritar una vez porque me estaba ahorcando y tenía una mano muy grande, la cual estaba presionando sobre mi boca. Peleé hasta que me desmayé. Dado que sobreviví, me perturba que se considera como fornicación de mi parte. Ustedes dicen que se le debe mostrar respeto a un violador. Estos hombres no muestran respeto por sus víctimas. No les importa que están destruyendo a una mujer, dejando en su memoria un terror por el resto de sus vidas. A menos que hayan experimentado personalmente el terror de este crimen, no pueden realmente entender.
A. G., Massachusetts

Para que la víctima sea considerada culpable de fornicación, tendría que haber prueba de consentimiento voluntario. Aparentemente el requerimiento de Deuteronomio 22:25-27 de que una mujer resista por medio de gritar despejaría cualquer sospecha de consentimiento de su parte. El valor de resistir fue enfatizado por la socióloga de la Universidad de Illinois, Pauline Bart, quien hizo un estudio de mujeres que vencieron intentos de violación. En sus estudios, como fueron reportados en el "Edmonton Journal" de Canadá del 10 de noviembre de 1983, ella dice: "Al pelear, una mujer incrementa significativamente sus probabilidades de evitar ser violada... El no resistirse no es garantía de que la van a tratar bien." Ella también dijo: "Las mujeres violadas que usaron estrategias físicas tenían menos probabilidades de estar deprimidas que las mujeres violadas que no resistieron físicamente a sus agresores." En cuanto a mostrar respeto al posible violador, no es que se lo merece, pero el tratarlo de manera cívica podría resultar en una respuesta considerada y podría servir para que la potencial víctima se salga de una situación muy peligrosa. - La Administración


¡Despertad! 22 de mayo de 1986 págs. 22-24 "¡Ahora vas a morir!"

"¡Ahora vas a morir!"
Violador invade un hogar cristiano
UNAS manos toscas me apretaban el cuello y yo luchaba por gritar.
"¡Quédate tranquila! No grites y no te haré daño" -me exigió el hombre mientras me apretaba más y más la garganta.
Pero ni le creí, ni le obedecí. Continué tratando de gritar. Como con garras le arañé la cara, sacándole las gafas y arrancándole de la boca los dientes postizos. Mientras él luchaba para tocarme y obtener control de mí, le metí las uñas en los ojos y grité. Cuando tuve sus dedos cerca de mi boca, se los mordí con todas mis fuerzas.
Créalo usted o no, no tuve miedo, el miedo me vino después. ¡En ese momento lo que tenía era ira! Este pervertido no iba a meterse a la fuerza en nuestra casa y violarme, ¡ni aquí ni en ningún otro lugar!
Pero siguió intentándolo. Echó mano a un cinturón que estaba cerca y me ató las manos a las espaldas... esta fue la primera vez de las muchas que lo hizo, ya que varias veces pude librarme las manos. Manteniendo un brazo alrededor de mi cuello, buscó a tientas en el suelo sus gafas y los dientes. De repente pude zafarme de él e inexplicablemente comencé a lanzar cosas en la habitación mientras gritaba incoherentemente como si hubiera enloquecido.
Mi atacante quedó momentáneamente pasmado y pausó para preguntar qué me pasaba. En ese momento intenté escapar pero él me agarró, me arrastró al dormitorio y me tiró en la cama. Después de haberme atado las manos de nuevo, pudo desnudarme parcialmente. Me retorcí y me revolví para sacármelo de encima. ¡Detestaba su vocabulario sucio y el acto asqueroso que quería obligarme a cometer!
Por última vez me libré las manos del cinturón, me quité al hombre de encima y corrí hacia la puerta que da al exterior. Logré asir el mango de la puerta pero, mientras le daba vuelta, me agarró por atrás y me arrojó al suelo. Logré coger un cuchillo de cocina que estaba cerca y traté de acuchillarle las piernas. "Ya me cansé -vociferó. ¡Ahora vas a morir!" Empezó a golpearme en la cabeza y quedé inconsciente.
Ahora me doy cuenta de que debí haber tenido más cuidado. Fuera de mi casa siempre estoy alerta para evadir problemas y los que los causan. Siempre viajo con mi esposo, quien también es cristiano. Evito estar en lugares que pudieran ser frecuentados por criminales y siempre me visto con modestia. Simplemente nunca pensé que un violador tuviera la malicia de atacarme dentro de mi propia casa.
Este hombre estaba trabajando en una obra de construcción al lado de nuestra casa. El contratista había conectado una extensión eléctrica a un tomacorriente en nuestra propiedad para suministrar electricidad a su maquinaria. De vez en cuando, la línea se sobrecargaba y uno de los trabajadores tenía que venir a la casa para reajustar el cortacircuitos que se encuentra en el sótano. Era un sistema práctico pero no fue de buen juicio.
Era claro que el individuo planeó tomarme por sorpresa. De seguro él esperaba que yo, en estado de choque, me quedara paralizada y que cooperara fácilmente. Bueno, sí me asusté cuando me vino encima, pero no me acobardé. No pausé ni para pensar. Solo reaccioné instantáneamente estallando en un frenesí de gritos, puñetazos, patadas y mordidas. Fue lo mejor que pude haber hecho, porque mi fuerte contraataque le tomó por sorpresa. El saber, desde el mismo principio, que él no tenía pleno control de sí mismo ni tampoco de mi persona, me proporcionó una fuerza sicológica importante. Me hizo sentir más resuelta a pelear y reavivó la esperanza de que yo podía vencer.
Volví en sí en el asiento delantero de un automóvil moviéndose en pleno tráfico. El mismo cinturón ahora me apretaba el cuello como la correa de un perro y el individuo lo tenía sujeto ejerciendo tensión en él a la vez que conducía. Según se me iba aclarando la mente, me di cuenta de dónde estaba y de cómo llegué allí, y como una mecha encendida que rápidamente detona un explosivo, así estalló de nuevo mi cólera.
Me lancé al volante con el codo para tratar de que el automóvil se saliera de la carretera. Estaba convencida de que ahora este hombre trastornado estaba más interesado en deshacerse de mí que en violarme. Me mataría para que no lo identificara. Aunque estaba exhausta por el constante batallar de casi una hora, mi resistencia obstinada también había causado sus estragos en él. Cansado y perplejo, finalmente se arrimó al borde de la carretera y con un empujón me sacó del auto. Otro conductor me recogió y me llevó a un hospital.
Pero, ¡había vencido! ¡No me había violado! ¡Fui la vencedora y no la víctima! Mi conciencia estaba limpia, mi amor propio y mi dignidad estaban intactos. ¡Y había mantenido mi integridad al Dios Todopoderoso, Jehová!
Con esto no quiero decir que durante mi estadía en el hospital me sentí con regocijo y noble. Estaba muy abatida, con dolores por todas partes y con un aspecto terrible. El miedo que no tuve durante el ataque ahora me venía como en marejadas. Pensamientos inútiles de lo que pudo haber sucedido continuaban llenándome la mente. Durante este tiempo fui interrogada por detectives de la policía y me horrorizó enterarme de que ¡hacía solo seis semanas que ese monstruo había salido bajo palabra de la prisión, después de haber cumplido una sentencia por ultraje sexual!
El día que salí del hospital, tuve que pasar por el trauma de ir a la estación de policía para, de entre una línea de detenidos, identificar a este hombre. Sí, mis intenciones eran las de acusarlo. Yo sentía que tenía una obligación para con las otras mujeres que él pudiera atacar, la de procurar que él recibiera castigo, y una obligación para conmigo misma de corregir el mal cometido y reasegurar que mi vida estaba bajo mi control. Fue fácil identificarlo. ¡Era el que tenía vendas en la cara y una mano enyesada!
Durante mi estadía en el hospital, así como en las semanas subsiguientes en mi casa, derivé consuelo de las muchas tarjetas, cartas y visitas que recibí de mis compañeros creyentes de las congregaciones de los testigos de Jehová de la localidad. Algunos dijeron que estaban orgullosos de mí. Otros no sabían qué decir, pero con su visita mostraron que se interesaban en mí. Algunos me llamaron una heroína, lo que, modestia aparte, no soy. Sin poder huir del peligro, simplemente puse en práctica lo que había aprendido en mi estudio de la Biblia, y me dio resultado.
Como cualquier otra persona común, necesité ánimo y consuelo durante mi recuperación. Tuve días de mucha tristeza. Por algún tiempo no quise andar en público. Aunque algunos días podía presentar una fachada de valentía, mi esposo puede atestar que a veces temblaba sin poder hallar consuelo cuando mi mente y corazón se esforzaban por procesar esta pesadilla y relegarla al olvido. Quizás lo que más contribuyó a mi recobro fue el saber que con la ayuda de Jehová Dios yo hice lo más que pude para hacer lo correcto. En los momentos de mayor lucidez, aun hallé alguna razón para regocijarme. Vez tras vez estos versículos bíblicos me daban consuelo:
"En caso de que hubiera una muchacha virgen comprometida con un hombre, y un hombre realmente la hallara en la ciudad y se acostara con ella, entonces ustedes tienen que sacar a ambos a la puerta de aquella ciudad y lapidarlos con piedras, y ellos tienen que morir, la muchacha por razón de que no gritó en la ciudad, y el hombre por razón de que humilló a la esposa de su semejante. Así tienes que eliminar de en medio de ti lo que es malo. Sin embargo, si es en el campo donde el hombre halló a la muchacha que estaba comprometida, y el hombre la agarró y se acostó con ella, entonces el hombre que se acostó con ella tiene que morir solo, y a la muchacha no le debes hacer nada. La muchacha no tiene pecado merecedor de muerte, porque tal como cuando un hombre se levanta contra su semejante y verdaderamente lo asesina, sí, a un alma, así es en este caso. Porque fue en el campo donde la halló. La muchacha que estaba comprometida gritó, pero no hubo quien la socorriera". (Deuteronomio 22:23-27.)
Estaba profundamente agradecida por saber estas simples palabras. Me habían enseñado cuál era mi deber moral. Impidieron que yo estuviera confusa e insegura. Gracias a ellas, supe exactamente qué hacer. Grité y me defendí. Confié en las instrucciones de la Biblia y me sirvieron de sostén.
Mi esposo y yo oramos con frecuencia; he recobrado las fuerzas y el equilibrio.
No deseo que ninguna otra mujer pase por la experiencia de un intento de violación, y mucho menos por la de una violación. Pero, según la publicación Uniform Crime Reports-Crime in the United States, edición de 1983, página 5, publicada por la Oficina Federal de Investigación de los Estados Unidos, cada 7 minutos en los Estados Unidos se comete una violación sexual. En mi caso, yo confié en Jehová, recordé sus palabras y grité. Además de eso, me defendí.
Con el tiempo, el violador que me atacó, que estaba libre bajo palabra, fue enjuiciado. El 7 de febrero de este año se le halló culpable de las siguientes ofensas criminales: tentativa de asesinato, robo con allanamiento de morada, tentativa de ultraje sexual y secuestro.
De manera que nuestra confianza valerosa en Dios debe siempre prevalecer por encima de cualquier temor al hombre. Hagamos nuestro el salmo de David a medida que damos sin cobardía nuestro apoyo a estas palabras: "En Dios he cifrado mi confianza. No tendré miedo. ¿Qué puede hacerme el hombre terrestre?". (Salmo 56:11.)-Contribuido.



¡Despertad! 22 de julio de 1986 págs. 29-30 Observando el mundo

¿"Reacción normal"?
Según la Oficina Federal de Investigación la "violación por fuerza" aumentó un 4% en los Estados Unidos durante 1985. La ciudad de Nueva York registró la mayor cantidad de tales violaciones al informar 3.880 incidentes, seguida por los de Los Ángeles con 2.318 casos. Aunque las autoridades lo atribuyen a muchos factores, algunos expertos dicen que "por sus maneras seductoras de vestir, el movimiento corporal y los comentarios sugestivos, algunas mujeres provocan la violación". (The Globe and Mail, Toronto, Canadá.) Cierto hombre a quien se acusaba de haber violado a una joven de 16 años de edad fue sentenciado a libertad condicional por un juez de Wisconsin. ¿Por qué? El juez llegó a la conclusión de que la violación ocurrió como una "reacción normal" a la ropa sugestiva.


¡Despertad! 22 de septiembre de 1986 pág. 28 De nuestros lectores
Resistiendo la violación
Gracias por su artículo "¡Ahora vas a morir!" (22 de mayo de 1986). Sin embargo, quisiera comentar algo en cuanto al consejo que se dio. Cuando se acercan a su víctima, algunos violadores vienen llenos de ira y son muy sádicos, y están resueltos a usar su arma ante la más mínima provocación. Nuestra Organización Metropolitana Contra el Ultraje Sexual sugiere que se ofrezca resistencia, pero si una mujer se paraliza debido al temor o su instinto le dice que no resista, entonces reconocemos esto como lo apropiado. Preferimos que alguien pase por tal experiencia a que sea asesinada o seriamente mutilada. P. R., Estados Unidos La Biblia sí apoya el pensamiento de que una mujer que se halle bajo el ataque de un violador debe gritar y resistir. Es cierto, la mujer tiene que tomar acción de acuerdo con el grado de peligro en que se halle su vida, y nos parece que esto se abarcó en el consejo dado en el recuadro de la página 23. (22 de mayo de 1986.) Se debe tener presente que el someterse a la violación no garantiza que la víctima no será golpeada o asesinada después del acto. Véase el artículo "They Resisted Rapists" (Resistieron a los violadores) en nuestro número del 22 de febrero de 1984, en inglés.-La dirección.


¡Despertad! 8 de noviembre de 1986 pág. 28 De nuestros lectores
¿Invitación al ultraje sexual?
En la sección "Observando el mundo" (22 de julio de 1986) ustedes se refieren a un juez que sentenció a un violador a libertad condicional porque él consideró que la violación de la joven fue una "reacción normal" del violador por la manera seductora como vestía y actuaba la joven. Quizás el juez no razonó que el asesinar es una reacción normal por parte de la mujer que sea víctima del ultraje sexual, y ¿sería el juez tan indulgente si la víctima de tal acto matara al violador?
E. B., Estados Unidos
El artículo en la sección "Observando el mundo" sugiere que las mujeres invitan al ultraje sexual y que ustedes concuerdan con dicho parecer. El decir que las mujeres invitan a la violación por su modo de vestir y sus acciones es como decir que alguien hizo enojar tanto a otra persona que esta tuvo que matarlo. ¡Es obvio que eso es absurdo!
J. D., Estados Unidos
Nosotros ciertamente no concordamos en que el ultraje sexual sea una reacción normal a la conducta seductora de una mujer, como tampoco es una reacción normal cualquier otro acto de violencia debido a cierta situación. Tampoco concordamos con que el que la mujer por su vestir o actuar "provocó la violación" sirva de argumento de defensa respecto a tal violación. Pero sí opinamos que el vestir, hablar y comportarse modestamente puede servir de protección a la mujer en muchos casos. Alguien que continuamente exhiba un rollo grande de billetes llamará la atención de los asaltantes, y alguien que provoque la ira cosechará violencia. Así también hay mayor probabilidad de que una mujer que atraiga la atención a sí misma por su modo seductor de vestir, hablar y actuar sea víctima del ultraje sexual que una que se vista y actúe modestamente.-La dirección.


¡Despertad! 8 de diciembre de 1986 pág. 28 De nuestros lectores
Evita ser violada
Quiero expresarles mi más profundo agradecimiento por el artículo titulado "La mejor arma: gritar", que da consejo sobre cómo defenderse del ultraje sexual (22 de septiembre de 1980, "Observando el mundo"). No hace mucho, mientras caminaba de un pueblo a otro, un hombre me persiguió y violentamente trató de abusar de mí. Me puse a gritar y a pedir auxilio a voz en cuello. Dos hombres salieron corriendo de la maleza para rescatarme y el violador echó a correr. De nuevo, les doy las gracias.
E. A. A., Nigeria


¡Despertad! 8 de septiembre de 1988 8/9 pág. 28 De nuestros lectores
Cómo evitar el ultraje sexual
El pasado mes de diciembre fui atacada por un hombre, que me agarró por detrás. Recordé que la revista ¡Despertad! (22 de noviembre de 1980) aconsejaba a las mujeres que si se encontraban en esa situación, gritasen. Como el hombre me había tapado la boca con su mano, trataba de mordérsela para poder gritar, pero no lo conseguía. Él no dejaba de decir que si seguía resistiéndome, me mataría. No obstante, yo tenía muy claro lo que debía hacer.
Logré abrir la boca y encontré la palma de su mano entre mis dientes. Le mordí con todas mis fuerzas, y aflojó la mano. Volví a morderle, y mientras le apartaba la mano y le clavaba las uñas, grité lo más fuerte que pude. Mientras echaba pestes de mí, me dio un fuerte puñetazo en la boca y echó a correr. ¡Cuán agradecida me sentí! Nunca me perderé un artículo de estas excelentes revistas.
D. P., Italia
Tengo que agradecerles la noticia de "Observando el mundo" titulada "La mejor arma: gritar" (22 de septiembre de 1980), que aconsejó sobre la manera de evitar una violación. Recientemente, mientras caminaba de un pueblo a otro, un hombre me persiguió, me atacó y trató de violarme. Yo chillé y grité pidiendo ayuda. Dos hombres salieron corriendo de la espesura para ayudarme, y el violador huyó. Gracias de nuevo.
E. A. A., Nigeria


¡Despertad! 22 de abril de 1989 La violencia. Podemos protegernos
La violación y la seguridad del hogar
"A muchos violadores les sorprende lo fácil que es violar a una mujer -escribe Ray Wyre en su libro Women, Men and Rape-. Interpretan el hecho de que se queden paralizadas de terror como una señal de que no objetan a ello, y eso se convierte comúnmente en una excusa para que el violador prosiga con su ataque." De modo que nunca consienta. Deje claro que no va a rendirse. Puede utilizar cualquier medio que esté a su alcance para evitar el coito. Aunque no pueda luchar con gran fuerza, dispone de un arma muy potente: su voz.
Grite lo más fuerte que pueda, algo que está en consonancia con el consejo de la Biblia. (Deuteronomio 22:23-27.)
Una adolescente que fue arrastrada hasta un rincón solitario de un parque, gritó muy fuerte y se resistió. Esto sobresaltó tanto a su atacante que huyó. El gritar puede desconcertar al asaltante y darle a usted una oportunidad de escapar o avisar a otros para que vengan en su ayuda.
La mayoría de las violaciones perpetradas en Gran Bretaña ocurren en lugares cerrados, muchas veces en la propia casa de la mujer. Un número cada vez mayor de esos ataques se producen durante robos. Por consiguiente, es sensato cerciorarse de que la casa sea lo más segura posible. [...]
[Nota a pie de página]
Si desea más información sobre el tema de la violación, vea los números de ¡Despertad! del 22 de mayo de 1986 y el 22 de noviembre de 1980.
[Fotografías en la página 8]


¡Despertad! 22 de agosto de 1989 pág. 24 Lo que había leído la protegió de una violación
Lo que había leído la protegió de una violación
¿QUÉ debería hacer usted si se encontrase frente a un violador? Se dan muchos consejos diferentes. Hay quienes afirman que oponer resistencia solo incita al atacante, pero la Biblia dice que la mujer debe resistirse. (Deuteronomio 22:23-27.) ¿Cuál es el mejor consejo?
Un nuevo estudio publicado en el número de enero de la revista The American Journal of Public Health propone que se oponga resistencia. El artículo dice: "La investigación empírica converge en una conclusión importante: la resistencia reduce la probabilidad de que se consume el ataque". Esto lo ilustra lo que le sucedió el pasado mes de septiembre a una japonesa. Acababa de regresar a su casa, donde vive sola, entrada la noche. Ella explica:
"Entró en mi casa un violador y cerró la puerta con llave. Como me tomó por sorpresa y estaba aterrorizada, me quedé inmóvil. Trató de arrastrarme al dormitorio, pero me agarré de una columna y me resistí.
"Fue entonces cuando recordé el texto de Deuteronomio capítulo 22. Allí dice que el que una mujer no grite cuando es atacada indica que se somete al hombre y, por lo tanto, comete un pecado contra Jehová. Además, recordé lo que había leído en un artículo de ¡Despertad! titulado "El ultraje sexual. Cómo protegerse" (8 de octubre de 1980, edición japonesa; 22 de noviembre de 1980, edición española).
"Así que pensé: 'Tengo que gritar y resistirme con todas mis fuerzas'. Grité una y otra vez sin parar: '¡Jehová, ayúdame!'. Cuando el violador me tiraba de las manos hacia la derecha, yo tiraba hacia la izquierda; cuando tiraba de mí hacia adelante, yo me echaba hacia atrás, y cuando me tapaba la boca para tratar de que dejase de gritar, le mordía. No dejé de oponerle resistencia.
"Poco a poco se me iban las fuerzas. Me resultaba difícil respirar y me parecía que el corazón se me iba a parar, pero seguí haciendo todo lo posible por resistir y continué pidiendo a Jehová en voz alta que me ayudase. Finalmente el violador desistió, se apresuró hacia la puerta y se fue.
"Pienso que evité que me violara gracias a la ayuda de Jehová y a que apliqué lo que había leído en la revista ¡Despertad! Si no hubiese leído aquel artículo, creo que el miedo me habría impedido gritar y es muy probable que hubiera hecho lo que él decía. Muchísimas gracias."


¡Despertad! 8 de marzo de 1990 pág. 30 De nuestros lectores
Evitó que la violasen La mujer que citaron en su artículo (22 de agosto de 1989) dijo: "Evité que me violara gracias a la ayuda de Jehová". ¿Significa esto que las que sí son violadas no tienen la ayuda de Dios? ¿Por qué iba Él a ayudar a una persona y no a otra?
V. R., Estados Unidos
La Biblia no dice que Dios protege milagrosamente a su pueblo de sufrir daño. Las leyes de Dios a Israel indicaron que cabía la posibilidad de que una sierva fiel de Dios fuese violada. (Deuteronomio 22:23-27.) No obstante, Dios nos ha suministrado la guía de la Biblia, que puede sernos de beneficio si la aplicamos. El consejo bíblico de oponer resistencia al violador resultó ser una protección para la mujer en cuestión. Por eso es apropiado que ella agradezca a Dios esta útil información que ha suministrado.-La dirección.


¡Despertad! 8 de julio de 1991 pág. 13 La defensa personal. ¿Hasta dónde puede llegar un cristiano?
Si tratan de violar a una mujer, esta debe gritar y utilizar cualquier medio de que disponga para impedirlo. (Deuteronomio 22:23-27.)

MUST FIND PAGE NUMBERS!!!

"Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño" (1991)
La masturbación no es "por.néi.a"; tampoco sería culpable de por.néi.a la persona que haya sido violada. (w83-S 15/7pág. 30; w74-S 15/6 págs. 383, 384; ad-S págs. 610, 611;tp-S pág. 144.)
No obstante, puede que no sea recomendable en todo caso el que el testigo confronte al acusado a solas. Por ejemplo:
[...]
Cuando el testigo es víctima del malhechor, como en casos de incesto o violación.
Una cristiana que se vea amenazada de ultraje sexual, o violación, debe hacer cuanto pueda dentro de sus posibilidades para ofrecer resistencia. (Deu. 22:23-27; g84-E 22/2 págs. 24-27; w83-S 15/7 pág. 30; g80-S 22/11 págs. 10-13; g73-S 8/10 págs. 16, 17;w68-S 15/10 págs. 633-638.) Por lo general el gritar es una de las mejores defensas; sin embargo, hay personas cuyo temor intenso les impide gritar. (Un varón o una mujer a quien se viole por la fuerza no sería culpable de por.néi.a.)


¡Despertad!22 de abril de 1992 pág. 27 ¿Qué sentido tiene permanecer virgen?
A las personas que han perdido la virginidad en una violación, ya sea en la niñez o en la edad adulta, les consolará saber que Dios las sigue considerando "sin culpa e inocentes". (Filipenses 2:15.)


¡Despertad! 8 de marzo de 1993 8/3 págs. 3-5 La verdad de la violación sexual
La verdad de la violación sexual
EN EL tiempo que le tome leer esta página, en algún lugar de Estados Unidos se violará a una mujer. Estará sola y se sentirá aterrorizada por un acto de violencia y degradación realizado por alguien a quien probablemente conoce. Puede que la golpeen. Quizás se resista. Pero es seguro que temerá por su vida.
[...] "La segunda violación"
Kathi tenía 15 años cuando tres miembros del equipo de hockey de su escuela la violaron. Cuando su familia llevó el caso a los tribunales, tanto amigos y vecinos como extraños la rehuían y la hostigaban. La gente decía a su familia: "Ya se sabe lo que son los muchachos". Sus condiscípulos llamaban a Kathi obscenidades y le dejaban mensajes amenazantes en su armario de la escuela. El castigo que recibieron los violadores fue libertad condicional y la obligación de prestar servicios para la comunidad, y así siguieron adelante hasta convertirse en héroes deportivos de la escuela. Kathi, en cambio, fue castigada con meses de hostigamiento, y finalmente se suicidó.
El caso de Kathi es un trágico ejemplo de cómo las víctimas de la violación primero sufren el ataque físico del violador y luego el maltrato emocional de otros. Muchas mujeres han comprobado que las actitudes e ideas erróneas que hay respecto a la violación resultan en que la culpa recaiga sobre la víctima. Amistades, familiares, policías, médicos, jueces y miembros de jurados -los que deberían ayudar a la víctima- pueden compartir tales ideas equivocadas y herir a la víctima casi tan profundamente como el propio violador. Es tan duro que culpen a la violada de lo sucedido que algunos han llamado a este problema "la segunda violación".
Los mitos sobre la violación crean un falso sentido de seguridad. Hay personas que tratan de descubrir alguna falta en la conducta de la víctima -vestía ropa ceñida, salió sola por la noche o realmente deseaba tener relaciones sexuales-, y piensan que con tal de evitar esas actitudes, tanto ellas como sus seres queridos estarán a salvo y nunca serán violados. Prefieren opinar así, pues aceptar la otra posibilidad -la violación es un acto de violencia inexplicable que cualquiera puede sufrir, prescindiendo de cómo se vista- sería demasiado terrible.
Una mujer que fue violada por alguien a quien consideraba "agradable y respetable" aconseja: "Lo peor que se puede hacer es creer que a ti no te va a pasar".
Mitos y realidades sobre la violación
A continuación se exponen algunas de las ideas erróneas sobre la violación que se han sostenido por mucho tiempo y que sirven para culpar a la víctima y para perpetuar actitudes que incitan a los violadores:
Mito: Los violadores son siempre personas que la víctima no conoce.
Realidad: La mayoría de las mujeres violadas son atacadas por algún conocido en quien confiaban. Un estudio descubrió que el 84% de las víctimas conocían a sus atacantes y que el 57% de las violaciones ocurrieron cuando víctima y atacante salían en pareja. Una de cada siete mujeres casadas será violada por su propio esposo. Las violaciones son siempre violentas y causan traumas emocionales tanto si el atacante es un desconocido como si es el cónyuge o la pareja de la víctima.
Mito: Solo se considera violación si la mujer presenta secuelas físicas -como contusiones- que demuestren que se resistió.
Realidad: Tanto si opusieron resistencia física como si no, pocas mujeres presentan secuelas físicas visibles, como contusiones o cortes.
Mito: La víctima de una violación es culpable en parte a menos que oponga resistencia activa.
Realidad: Por definición, se califica de violación el acto de forzar a la víctima o intimidarla para tener acceso carnal con ella -de la clase que sea- en contra de su voluntad. Lo que convierte a un hombre en violador es el uso de la fuerza para someter a la víctima contra su voluntad. Por lo tanto, la víctima de una violación no es culpable de fornicación. Como en el caso del incesto, la víctima puede ser obligada a someterse a un acto que no desea mediante la influencia que ejerce en ella el atacante. Cuando un violador obliga a una mujer aterrorizada o desorientada a someterse a él, eso no significa que ella esté de acuerdo o consienta. El consentimiento implica elección sin amenazas, y es activo, no pasivo.
Mito: La violación es un acto pasional.
Realidad: La violación es un acto de violencia. La motivación del violador no es únicamente sexual; lo hace para sentir que domina a otra persona.
Mito: Una mujer puede provocar o seducir a un hombre hasta el punto de que este ya no sea capaz de controlar sus impulsos sexuales.
Realidad: Los impulsos sexuales de los violadores no son más fuertes que los de los demás hombres. La prueba es que una tercera parte de los violadores no fueron capaces de realizar la función sexual completa. La mayoría de las violaciones son actos planeados, no impulsos espontáneos. Los violadores acostumbran a buscar el mejor momento para atacar a su víctima; si no la conocen, la acechan hasta que está sola; si la conocen, provocan una situación en la que se encuentre aislada.
Mito: Las mujeres inventan que han sido violadas para vengarse del hombre o porque se sienten culpables por haber tenido relaciones sexuales.
Realidad: La proporción de acusaciones falsas de violación es la misma que en cualquier otro delito violento: el 2%. Por otro lado, los investigadores concuerdan en que un gran número de violaciones no se denuncian.
Mito: La mujer que lleva ropa provocativa, toma alcohol, deja que un hombre la invite o entra en su casa está "buscando" que la violen.
Realidad: El hecho de que una mujer tenga poco sentido común, sea ingenua o inconsciente no justifica que la violen. La culpa de la violación recae exclusivamente en el violador.
[Notas a pie de página]
Aproximadamente una de cada diez víctimas de violación es un hombre.
La violación dentro del matrimonio se produce cuando el marido se vale de la fuerza para obligar a su esposa a tener relaciones sexuales contra su voluntad. Algunos esposos tal vez crean que la "autoridad" que el apóstol Pablo dice que el hombre tiene sobre el cuerpo de su esposa es absoluta. Sin embargo, Pablo también dijo que "los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos". El apóstol Pedro indica que los maridos deben asignar "honra [a su esposa] como a un vaso más débil, el femenino". Esas palabras no dejan lugar a la violencia ni al coito forzado. (1 Corintios 7:3-5; Efesios 5:25, 28, 29; 1 Pedro 3:7; Colosenses 3:5, 6; 1 Tesalonicenses 4:3-7.)
"El objetivo de la violación no es el acto sexual en sí; más bien, el perpetrador se vale de este para cometer un acto de violencia."-Wanda Keyes-Robinson, inspectora jefe de la Unidad de Agresiones Sexuales de Baltimore (Maryland, E.U.A.).
[Comentario en la página 3]
En Estados Unidos, una de cada cuatro mujeres puede ser víctima de violación o de intento de violación
[Comentario en la página 4]
En las sociedades que toleran la violencia y la manipulación de la mujer por motivo de su sexo se producen muchas violaciones


¡Despertad! 8 de marzo de 1993 págs. 6-8 Cómo evitar una violación
Cómo evitar una violación
[...]
La mejor manera de evitar una situación que pueda conducir a una violación es evitar a los violadores. Usted debe saber ver en un hombre -aunque lo conozca bien- los comportamientos que pueden identificarlo como un violador en potencia. (Véase el recuadro de la página 7.) Algunos hombres utilizarán el estilo de vestir de una mujer o el que esta consienta en estar a solas con él como una excusa para violarla. Aunque la mujer no es culpable de que alguien tenga ideas tan pervertidas, sería prudente que supiera discernir cuándo un hombre piensa así.
[...]
Reaccione con prontitud
No es posible prever todas las situaciones que podrían conducir a una violación. Inesperadamente, pudiera hallarse a solas con un hombre más fuerte que usted y con intenciones de violarla. ¿Qué hará?
Reaccione con prontitud y no olvide que su objetivo es escapar. Como el violador suele tantear a su víctima antes de decidirse a atacar, es importante desbaratar sus planes lo más pronto posible para impedir que cobre confianza y actúe. Los especialistas en este campo proponen dos formas de reaccionar: oponer resistencia pasiva o resistencia activa. Puede probar primero con la resistencia pasiva y si esta falla, trate de oponer resistencia activa.
La resistencia pasiva puede incluir cualquier estrategia, desde ganar tiempo hablando con el presunto violador hasta fingir que tiene una enfermedad de transmisión sexual o vomitar encima del atacante. (Compárese con 1 Samuel 21:12, 13.) "Hay tantas tácticas como las que uno se pueda imaginar", escribió Gerard Whittemore en su libro Street Wisdom for Women: A Handbook for Urban Survival (Manual de supervivencia urbana para la mujer).
Las tácticas pasivas -que abarcan todo menos luchar físicamente con el presunto violador- requieren pensar con calma y deberían utilizarse con el objetivo de distraer o apaciguar al atacante. Si observa que la táctica que emplea hace que su atacante se enoje más o se ponga más violento, pruebe otra. Pero mientras piensa, no se deje empujar hacia algún rincón más aislado. Y no olvide que una de las formas de resistencia pasiva más eficaces es gritar. (Compárese con Deuteronomio 22:23-27.)
Otra opción es rechazar la agresión de manera contundente. Dígale a su atacante en términos claros que no se someterá a sus deseos. Si el agresor es su pareja, trate de sobresaltarle con la táctica de calificar sus intentos de lo que son. Grite: "¡Esto es una violación! ¡Voy a llamar a la policía!". Así puede hacer que su presunto violador lo piense bien antes de tratar de llegar más lejos.
Defiéndase
Si hablar no surte efecto, no tema pasar a la resistencia activa. Hacerlo no significa que correrá más peligro de que el agresor la hiera o la mate, como tampoco le garantizará que no lo haga someterse a sus deseos. Por esa razón la mayoría de los especialistas en la violación sexual aconsejan que la víctima luche contra el atacante.
A las mujeres les puede resultar difícil defenderse luchando porque durante toda su vida se las ha condicionado para que sean corteses, pasivas y sumisas aun cuando alguien las amenace con violencia física. Por consiguiente, usted debe decidir de antemano que opondrá resistencia, de manera que si sufre una agresión, no perderá tiempo valioso pensando qué hacer.
El que alguien la amenace o la presione tiene que ofenderla. Debe darse cuenta de que dicho ataque es premeditado y que el presunto violador cuenta con que usted se someterá. Enójese, pero no se asuste. "Su miedo es el arma más poderosa del atacante", dijo la investigadora Linda Ledray. No se preocupe pensando que su reacción quizás sea algo exagerada o que parezca ridícula. "Mejor brusca que violada", dijo cierta especialista. Las mujeres que han logrado impedir que las violen generalmente opusieron resistencia activa y probaron más de una táctica, incluidos mordiscos, patadas y gritos.
Y si le resulta totalmente imposible repeler la agresión, concéntrese en poder identificar a su atacante después. Trate de arañarle o rasgarle la ropa, pues de esa forma se le quedará entre las uñas algo de sangre o restos de tejido, que podrían ayudar a identificarlo. Pero llegado ese momento, quizás ya no le queden fuerzas para seguir luchando. En ese caso, "no se atormente pensando que 'permitió' que la violase -dijo Robin Warshaw en su obra I Never Called It Rape (Nunca lo califiqué de violación)-. Usted no tiene que sufrir heridas o perder la vida para 'demostrar' que la violaron".
[Nota a pie de página]
No hay dos situaciones iguales ni ningún consejo preventivo que sea infalible. Hasta los especialistas en este campo discrepan en cuanto al grado y la clase de resistencia que debe oponer la víctima durante un intento de violación.
[Fotografía en la página 7]
Las mujeres que han logrado impedir que las violen generalmente opusieron resistencia activa y probaron más de una táctica


¡Despertad! 8 de marzo de 1993 págs. 8-11 Cómo superar el trauma de una violación
Cómo superar el trauma de una violación
A Mary la violaron a punta de cuchillo hace treinta y tres años. Todavía hoy se le acelera el corazón y le sudan las manos cada vez que trata de relatar lo que le pasó. "Es lo más degradante que le puede ocurrir a una mujer -dice casi llorando-. Es algo repulsivo, horrible."
LA VIOLACIÓN sexual puede ser una de las experiencias emocionales más devastadoras de la vida de una persona, y las secuelas pueden durar toda la vida. Casi la tercera parte de las mujeres violadas que fueron entrevistadas durante un estudio confesaron que habían pensado en suicidarse, y la inmensa mayoría declaró que esa experiencia había causado en ellas un cambio permanente.
Los efectos son aún más traumáticos si la mujer conocía a su agresor. Cuando el que viola a la víctima es un conocido, hay menos probabilidad de que otros la apoyen, porque o bien ella no cuenta a nadie lo sucedido o bien lo dice y nadie cree que fue una violación. Además, como el hombre que le hizo daño fue alguien en quien confiaba, es muy probable que se culpe a sí misma y que dude de su capacidad de juzgar a otros.
Acepte ayuda
Al principio, la reacción de muchas mujeres violadas es la de choque y negación. Ese fue el caso de cierta mujer que fue violada poco antes de un importante examen universitario. Apartó de su mente lo sucedido hasta después del examen. Otra mujer violada dijo: "Me negaba a recordar lo que había pasado porque él era un conocido de confianza y se convirtió en mi agresor delante de mis propios ojos. No sabía que alguien conocido podía violarme. Quizás suene absurdo, pero esa idea me descorazonó. Me sentí sumamente sola".
Algunas mujeres siguen negando lo sucedido y no cuentan a nadie que las han violado. Reprimen durante años los recuerdos de la agresión, pero eso retrasa el proceso de curación y provoca otros problemas emocionales que la víctima quizás no relacione con la violación.
Por lo general, la mujer no empieza a recuperarse del trauma hasta que habla del asunto. Una amiga de confianza podría ayudarla a ver que lo que le sucedió fue efectivamente una violación y que ella no tuvo la culpa. Un antiguo proverbio dice: "Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia". (Proverbios 17:17.) Además, los pastores espirituales pueden "resultar ser como escondite contra el viento y escondrijo contra la tempestad de lluvia". (Isaías 32:2; 1 Tesalonicenses 5:14.) Algunas víctimas quizás necesiten acudir a alguna asociación para la asistencia de mujeres violadas o a algún consejero profesional para que las ayude a aclarar sus sentimientos.
Es bastante común que las víctimas teman hablar de su violación porque se sienten culpables, especialmente si durante la agresión experimentaron excitación sexual. Quizás se sientan sucias e ineptas, y hasta se culpen de lo sucedido, aunque deben saber que el único culpable es el violador.
"Contar con una buena amiga con quien hablar me ayudó mucho -dijo Mary refiriéndose a una compañera de creencia-. Podía hablar con ella y no me sentía sucia ni sentía ningún estigma por haber sido violada."
Confórtela
Por otro lado, no sería adecuado ni amoroso que los amigos de la víctima pusieran en tela de juicio su versión de lo sucedido ni que se tomaran la libertad de decidir si "realmente fue violada". No dé a entender jamás que ella derivó placer de aquello ni que fue inmoral. Cuando una mujer violada pide ayuda a un amigo o una amiga, lo más importante que esa persona puede hacer es creerle. Confórtela. Esté dispuesto a escucharla cuando ella desee hablar, pero no insista en que le diga con exactitud lo que sucedió.
Si la violación ocurrió recientemente, los amigos pueden ayudar a la víctima a recibir ayuda médica y ofrecerle un lugar seguro donde alojarse. Anímela a denunciar la violación, pero permita que ella tome las decisiones. La experiencia por la que acaba de pasar la despojó de todo control de su vida. Permítale decidir lo que va a hacer a continuación para que recupere algo de ese control.
[...]
Si usted es víctima de una violación
Solicite atención médica.
Si lo desea, pida que una asesora especializada en estos casos -si existe dicho servicio donde usted vive- la acompañe mientras se encarga de los trámites médicos y legales.
Llame a la policía tan pronto como le sea posible. Los asesores recomiendan que denuncie la agresión, tanto por su propia seguridad como por la de otras mujeres. Recuerde que denunciar no es lo mismo que entablar una acción judicial, pero si más adelante decide entablar dicha acción, el haber demorado la denuncia puede restar fuerza a sus declaraciones.
Conserve las pruebas. No se bañe, no se cambie de ropa, no se lave el cabello ni se lo peine y tampoco elimine las huellas dactilares ni las pisadas.
El personal médico reunirá las pruebas y comprobará si ha contraído alguna enfermedad de transmisión sexual o si ha quedado embarazada. En caso de que le ofrezcan algún tratamiento para evitar el embarazo, lo que se conoce como píldora post-coito, o "del día siguiente", las cristianas deben tener presente que tales fármacos pueden provocar el aborto de un óvulo fecundado.
Haga lo que tenga que hacer para sentirse segura -cambiar las cerraduras de la casa, quedarse en casa de una amiga, bloquear la puerta de entrada-, aunque a algunos les parezca una reacción exagerada.
Sobre todo, acuda a las Escrituras en busca de consuelo y ore a Jehová. Pronuncie el nombre de Jehová en voz alta tanto durante la agresión como después. Asista a las reuniones si le es posible y busque la compañía de los miembros de la congregación en el ministerio cristiano.


¡Despertad! 22 de marzo de 1993 pág. 21 Acercarme a Dios me ayudó a afrontar mis problemas
Mis gritos ahuyentaron al violador
Entonces se produjo un incidente en mi vida que me dio fe en que Jehová siempre me mantendría y me cuidaría. Alguien forzó la casa e intentó violarme. Me atacó mientras dormía, y cuando desperté me amenazó con matarme si gritaba o me movía. Aunque estaba aterrorizada, Jehová me ayudó a mantener la calma y tener la presencia de ánimo necesaria para orar y meditar en las opciones que tenía. Sabía que la Biblia recomienda gritar, pero también pensaba que probablemente me mataría si lo hacía, y que luego mis hijos se despertarían y también los mataría a ellos. Imaginé mi nombre en las notas necrológicas y pedí a Jehová que cuidara de mis hijos si yo moría. A pesar de todo, hice lo que la Biblia aconseja: gritar. (Deuteronomio 22:26, 27.) El violador huyó. Estuve realmente convencida de que aquella noche iba a morir, de manera que me acerqué a Jehová como nunca antes.


¡Despertad! g93 8/9 pág. 30 De nuestros lectores
Violación sexual
Los artículos con el tema "Violación sexual: pesadilla de la mujer", fueron fantásticos (8 de marzo de 1993). Tengo 14 años y he oído de muchachas más jóvenes que yo que han sido violadas. Sin embargo, cuando leí estos artículos se me saltaron las lágrimas y comprendí que es algo más grave de lo que pensaba. Muchas gracias.
S. B., Estados Unidos
Cuando cursaba el primer año de escuela superior, un "amigo de la familia" me violó. Durante estos últimos años he pensado que había incurrido en fornicación. Ahora me doy cuenta de que Jehová sabe que no fue culpa mía. Lo único que lamento es no haber recibido ayuda antes.
A. S., Estados Unidos
Existen muchos programas para ayudar a las víctimas de una violación, pero no dicen cómo evitarla. No cabe duda de que es más importante prevenir que curar. Los artículos me ayudaron mucho al respecto, y con certeza ayudarán a muchas otras mujeres que son víctimas potenciales.
J. A. M., Brasil
Fui atacada cerca de casa por un violador. Luché como nunca antes había luchado y grité el nombre de Jehová tan fuerte y tantas veces, que los perros de los alrededores comenzaron a ladrar. El atacante se cansó de mis gritos y huyó. Recomiendo a todos que sigan sus consejos. Según las circunstancias, el resultado del ataque puede depender de lo que hagamos.
S. P., Estados Unidos
Hace casi veinte años un conocido me violó. Nunca lo denuncié porque sentía vergüenza. Tampoco hablé de ello, hasta que hace unos tres años lo comenté en un programa de terapia. Solo entonces se lo confesé a mi esposo. Al fin logró comprender mi repulsión por las relaciones sexuales. Cuando terminé de leer sus artículos, por primera vez en veinte años lloré de gozo y no de dolor, y le di las gracias a Jehová.
T. P., Estados Unidos


¡Despertad! 22 de diciembre de 1993 pág. 28 Observando el mundo
Se aconseja a las mujeres que resistan a los violadores
Nuevas investigaciones han demostrado que las mujeres tienen más posibilidades de evitar la violación y las agresiones si se resisten físicamente en vez de suplicar o llorar. Al examinar los casos de mujeres atacadas sexualmente, los investigadores de la Universidad Brandeis, de Waltham (Massachusetts, E.U.A.), hallaron que las que opusieron resistencia, o gritaron y salieron corriendo tuvieron más éxito en repeler la agresión. "De hecho, las mujeres más susceptibles de ser violadas o de sufrir daño fueron las que no se resistieron físicamente, que confiaron en que suplicando a sus atacantes o razonando con ellos sería suficiente", dice la revista American Health. La Dra. Sarah Ullman, que dirigió el estudio, dio el siguiente consejo: "Una mujer no debe vacilar en gritar, luchar y resistirse con todas sus fuerzas. Es probable que pedir y suplicar no sirva de nada".


¡Despertad! 8 de enero de 1997 págs. 7-8 Cómo sobrevivir en este mundo codicioso
Hacer cuanto nos sea posible por protegernos va implícito en este consejo bíblico: "Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos". (Proverbios 14:15; 27:12.) Muchos rechazan la Biblia, pues les parece desfasada y poco práctica. Pero su consejo bien fundado nos ayuda a sobrevivir. El sabio rey Salomón escribió: "La sabiduría [del tipo expuesto en la Biblia] es para una protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños". (Eclesiastés 7:12.)
Muchos lectores de ¡Despertad! han visto por sí mismos que es así. Por ejemplo, en conformidad con Deuteronomio 22:23, 24, algunos se han protegido gritando a voz en cuello cuando los amenazan con agresiones sexuales o de otra índole. Otros han seguido el consejo de apartarse de "todo cuanto contamine el cuerpo o el espíritu". (2 Corintios 7:1, Traducción interconfesional.) Así se han resguardado de los vendedores de tabaco y otras drogas, que se enriquecen a costa de la salud ajena. Y muchos lectores han eludido el lazo de los telepredicadores ávidos de dinero y los políticos ansiosos de poder. (Véase el recuadro de la página 7.) Lea la Biblia: quizás le asombre cuántos consejos prácticos contiene.


Atalaya 1 de febrero del 2003 págs. 30-31 Preguntas de los lectores
Preguntas de los lectores
¿Por qué dice la Biblia que la persona debe gritar ante la amenaza de ultraje sexual?
Nadie que no haya pasado por el horrible trance de sufrir el brutal ataque de un violador, entenderá jamás hasta qué punto dicho acto puede arruinar la vida de la víctima. La experiencia es tan aterradora, que bien pudiera angustiarla durante el resto de su existencia. Una cristiana joven que hace algunos años sufrió el ataque de un violador relata: "No hay palabras para expresar el terror que sentí aquella noche ni el trauma que he tenido que afrontar desde entonces". Es comprensible que muchas personas no deseen pensar siquiera en un tema tan estremecedor. Sin embargo, la posibilidad de sufrir ultraje sexual es una amenaza real en este mundo malvado.
La Biblia narra sin ambages algunas violaciones y tentativas de violación perpetradas en el pasado (Génesis 19:4-11; 34:1-7; 2 Samuel 13:1-14). No obstante, también aconseja sobre lo que puede hacerse ante la amenaza de sufrir tal ultraje. Lo que la Ley dice sobre este asunto se encuentra en Deuteronomio 22:23-27. Allí se exponen dos situaciones. En la primera, un hombre halló a una muchacha en una ciudad y se acostó con ella. Aun así, esta no gritó pidiendo ayuda. En consecuencia, se determina que la muchacha es culpable "por razón de que no gritó en la ciudad". Si ella hubiera gritado, quienes hubieran estado en las cercanías podrían haberla rescatado. En el segundo caso, un hombre halló a una muchacha en el campo, donde "la agarró y se acostó con ella". Tratando de defenderse, ella "gritó, pero no hubo quien la socorriera". A diferencia de la muchacha del primer caso, está claro que no se sometió a las intenciones del agresor, sino que se opuso con todas sus fuerzas y gritó pidiendo ayuda, si bien no pudo impedir que el violador lograra su objetivo. Sus gritos demostraban que había sido una víctima involuntaria, y, por tanto, no se le imputó ninguna culpabilidad.
Aunque los cristianos de la actualidad no estamos obligados a guardar la Ley mosaica, los principios en ella expuestos nos orientan. El pasaje mencionado subraya la importancia de ofrecer resistencia y gritar pidiendo ayuda, y esto último aún se considera una medida muy útil ante una amenaza de violación. Cierto experto en la prevención de delitos afirmó: "La mejor arma de la víctima son sus pulmones". Los gritos quizá atraigan a otras personas que puedan ayudarla, o tal vez intimiden al agresor y lo impulsen a marcharse. Una cristiana joven que sufrió el ataque de un violador dijo: "Grité con todas mis fuerzas, y él se apartó de mí. Cuando volvió a acercarse, grité y corrí. A menudo me había preguntado de qué me serviría gritar si me agarraba un hombre corpulento con una sola idea en su cabeza. Sin embargo, he aprendido que surte efecto".
Incluso en el lamentable caso de que una mujer no consiga impedir la violación, su lucha y sus gritos no habrán sido en vano. Por el contrario, dejarán bien sentado que hizo lo máximo posible por resistirse (Deuteronomio 22:26). A pesar del horrible trance, mantendrá la conciencia limpia, así como su amor propio y la seguridad de seguir pura a los ojos de Dios. La espantosa experiencia quizás la deje traumatizada, pero saber que hizo cuanto pudo para repeler el ataque contribuirá en gran medida a que las heridas emocionales sanen poco a poco.
Para captar la aplicación de Deuteronomio 22:23-27, es preciso comprender que este breve pasaje no abarca todas las situaciones. Por ejemplo, no contempla el caso de que la víctima no pueda gritar porque sea muda o esté inconsciente, o porque el miedo la haya paralizado, o porque le tapen firmemente la boca con la mano o con una cinta adhesiva. Sin embargo, puesto que Jehová es capaz de sopesar todos los factores, incluidos los motivos, es comprensivo y justo en estos casos, pues "todos sus caminos son justicia" (Deuteronomio 32:4). Él está al tanto de lo que realmente sucedió y de los esfuerzos de la víctima por resistirse. Por consiguiente, aunque esta fuera incapaz de gritar, si de algún otro modo hizo todo lo que pudo dentro de las circunstancias, puede dejar la cuestión en las manos de Jehová (Salmo 55:22; 1 Pedro 5:7).
Con todo, a algunas cristianas que han sido violadas las atormentan persistentes sentimientos de culpa. Al recordar lo sucedido, creen que deberían haber hecho más por impedirlo. No obstante, en vez de culparse a sí mismas, pueden orar a Jehová pidiéndole ayuda, con total confianza en su abundante bondad amorosa (Éxodo 34:6; Salmo 86:5).
Las cristianas que en la actualidad sufren las heridas emocionales provocadas por el ataque de un violador pueden confiar en que Jehová comprende plenamente su dolor. La Palabra de Dios les asegura: "Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu" (Salmo 34:18). Aceptar la comprensión sincera y el apoyo bondadoso de los miembros de la congregación cristiana también les ayudará a enfrentarse a los sentimientos traumáticos (Job 29:12; 1 Tesalonicenses 5:14). Y el esfuerzo de las propias víctimas por concentrarse en pensamientos edificantes contribuirá a que experimenten "la paz de Dios que supera a todo pensamiento" (Filipenses 4:6-9).
[Nota]
Aunque este artículo se concentra en las mujeres agredidas, los principios expuestos también son aplicables a varones que afronten la amenaza de ser violados.


¡Despertad! 22 de junio del 2004 pág. 24 ¿Cómo puedo impedir que me maltrate mi novio?
¿Y si un hombre intenta obligar a una mujer a mantener relaciones sexuales? Sobra decir que desde el inicio del noviazgo deberían establecerse límites definidos a las expresiones de afecto (1 Tesalonicenses 4:3-5). Pero si un joven presiona a una joven para que viole los principios bíblicos, esta debe explicarle de forma clara e inequívoca que no va a transigir (Génesis 39:7-13). "No cedas -ruega Anne, quien sucumbió a dicha presión-. Respétate a ti misma. Por favor, no cometas ese error, por mucho que quieras a tu novio." Si él no te hace caso, dile que considerarás cualquier insistencia más como un intento de violación. Y si no se detiene, pide auxilio y trata de defenderte como lo harías de un violador.
[...]
¡Despertad! del 8 de marzo de 1993 explica cómo defenderse de una violación.
En determinados casos, como los intentos de violación, tus padres tal vez decidan presentar una denuncia ante la policía. Esta medida podría evitar que otras chicas pasen por una experiencia tan devastadora.


Pastoreen el Rebaño de Dios (versión del 2010) págs. 59, 72
7. Una persona que haya sido violada no es culpable de poméia. Se requiere discernimiento cuando se atienden alegaciones de violación. Deben tomarse en cuenta factores como el estado mental de la persona, las circunstancias que provocaron el incidente y cualquier demora en informarlo (w03 1/2 págs. 30, 31; it-1 págs. 962-964; w8315/7 pág. 30, nota).
[...]
(Puede que no en todos los casos sea recomendable que el testigo confronte al acusado a solas; por ejemplo, si entre ambos ocurrió un acto de inmoralidad sexual, si el testigo fue víctima de incesto o violación por parte del acusado, si es un menor de quien el acusado abusó sexualmente o si el testigo es extremadamente tímido.)


Lo que los jóvenes preguntan. Respuestas prácticas, (volumen 1) (2011) cap. 32 págs. 228-234 ¿Cómo puedo protegerme del abuso sexual?

Capítulo 32
¿Cómo puedo protegerme del abuso sexual?
Todos los años, millones de personas sufren una violación o algún otro tipo de abuso sexual. Por desgracia, las investigaciones indican que los jóvenes se hallan entre los principales perjudicados. Tan solo en Estados Unidos, la mitad de las víctimas de violación son menores de 18 años. Por tu propio bien, te conviene analizar este asunto.
"Antes de que pudiera darme cuenta de lo que estaba pasando, el tipo me agarró y me tiró al suelo. Me resistí todo lo que pude. Aunque logré sacar el gas pimienta, me lo quitó de un golpe. Intenté gritar, pero nada salía de mi garganta. Lo empujé, le di patadas, lo golpeé y lo arañé... hasta que me hirió con un cuchillo que llevaba. A partir de ahí, me bloqueé y no pude defenderme más." (Annette)
...
¿Hay algo que tú puedas hacer para protegerte? Aunque no hay ningún método que garantice totalmente tu seguridad, sí puedes tomar ciertas precauciones.
Mantente alerta. Cuando salgas a la calle, fíjate bien en todo lo que te rodea. Evita pasar por lugares o zonas que tienen fama de peligrosos, sobre todo de noche. Y si tienes que hacerlo, trata al menos de que alguien te acompañe (Proverbios 27:12).
Vigila la impresión que puedes dar. Ten cuidado con tu forma de vestir y no flirtees. Algunos pueden malinterpretarte y pensar algo totalmente falso: que estás buscando sexo o que, al menos, no te importaría tenerlo (1 Timoteo 2:9, 10).
...
Tras esta amarga experiencia, muchas víctimas se sienten culpables. Si ese es tu caso, ¿cómo puedes dejar de atormentarte?
¿De quién fue la culpa?
Annette todavía lucha contra los sentimientos de culpa. "No dejo de torturarme. Vez tras vez revivo aquella noche en mi mente, tratando de ver qué más podría haber hecho para resistirme. Es verdad que me quedé paralizada de miedo tras la cuchillada. Pero aun así, sigo pensando que debí hacer algo."
...
¿Qué puedes hacer tú si te sientes igual que ellas? Antes de nada, recuerda que si te violaron, no fue porque tú lo quisiste. Hay quienes justifican una violación diciendo que los hombres son así y que la víctima se lo buscó. Sin embargo, nadie quiere que lo humillen de esa manera. Así que puedes tener la seguridad de que no fue culpa tuya.
Decirlo es fácil, pero creerlo, no tanto. Algunas víctimas se encierran en sí mismas y prefieren luchar solas contra la culpa y otros sentimientos negativos. Pero piensa: ¿A quién beneficia ese silencio? ¿A la víctima, o al agresor? ¿No crees que si alguien merece consideración es la víctima?
...
Si eres testigo de Jehová, cuentas con otra ayuda muy valiosa: los ancianos de la congregación. Ellos sabrán consolarte y te harán comprender que no tienes motivos para sentirte mal, pues el pecado lo cometió el agresor, y no tú. "Una amiga me animó a hablar con dos ancianos cristianos de mi congregación -explica Annette-. Fue lo mejor que pude hacer. Se sentaron conmigo en varias ocasiones y me dijeron exactamente lo que necesitaba oír: que yo no había tenido la culpa de nada."
...
No te desanimes: existe un "tiempo de sanar", y tú también lo comprobarás (Eclesiastés 3:3). Mientras tanto, confía en amigos leales y en los ancianos cristianos


¡Despertad! mayo del 2013 págs. 6-9 ¿Puede protegerse de la delincuencia?
TEMA DE PORTADA
¿Puede protegerse de la delincuencia?
"Normalmente, cuando regresaba a casa de noche, mis amigos me acompañaban para que no caminara sola. Pero un día me sentía tan cansada que decidí irme en taxi.
"En lugar de dirigirse a mi casa, el taxista me llevó a un lugar abandonado y trató de violarme. Grité con todas mis fuerzas y se detuvo. Cuando lo intentó de nuevo, volví a gritar y salí corriendo.
"Antes me preguntaba si servía de algo gritar. Ahora puedo decir que sí ayuda." (KARIN)
...
AGRESIÓN SEXUAL
¿Qué significa? La agresión sexual abarca la violación y todo tipo de contacto sexual para el que se recurre a las amenazas, la fuerza o la intimidación.
¿Qué efectos tiene? "Lo peor es que no solo te afecta mientras sufres la agresión -explica una mujer que fue violada-. Te persigue y te obsesiona por mucho tiempo, y te cambia por completo la visión de la vida. También cambia la vida de tus seres queridos." Y algo que no hay que olvidar nunca es que la culpa no es de la víctima, sino del agresor.
¿Qué puede hacer usted?
...
Reaccione de inmediato. Grite (Deuteronomio 22:25-27). Utilice el factor sorpresa para huir o defenderse. Y, de ser posible, corra hasta un lugar seguro y llame a la policía.


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